Serie Clásica

Abdullah: Maestro, Sanador

by Walter C. Lanyon
Gnostic Library
Una referencia para Neville Goddard

Abdullah: Maestro, Sanador

Walter C. Lanyon

Una parábola del Alfarero y su estudiante. Una continuación de Y Fue Contado De Cierto Alfarero. Walter C. Lanyon, contemporáneo de Neville Goddard, escribió esta historia alegórica de Abdullah, el maestro nacido en Etiopía que más tarde instruyó a Neville durante siete años, y su aprendiz Jetro.

Abdullah: Maestro, Sanador

Una parábola del Alfarero y su estudiante. Una continuación de Y Fue Contado De Cierto Alfarero. Walter C. Lanyon, contemporáneo de Neville Goddard, escribió esta historia alegórica de Abdullah, el maestro nacido en Etiopía que más tarde instruyó a Neville durante siete años, y su aprendiz Jetro. Léelo como Neville lo leyó: cada línea de la instrucción de Abdullah es la ley de la consciencia con ropa sencilla.

Neville Goddard

He aquí, el día amanece.

Cuando JETRO atravesó la portezuela baja, vio a Abdullah trabajando en un jarrón. Era una hermosura digna de contemplar, grande y de un color azul celeste. Los gráciles brazos del Alfarero abrazaban el jarrón mientras pintaba, sobre el campo despejado, racimos de flores de almendro. Jetro se detuvo un momento observando al Alfarero volver de su jarrón al racimo de flores de almendro, que casi tocaba sus hombros desnudos y morenos. El almendro se erguía cubierto con su neblina de blancura plateada contra el cielo claro, y la maravilla del día, la mañana, flotaba sobre todo.

Los gráciles brazos del Alfarero abrazaban el jarrón mientras pintaba, sobre el campo despejado, racimos de flores de almendro.

«Qué glorioso jarrón», dijo, «y con qué perfección estás plasmando en él el cielo y el almendro. Cuando lo miro, el uno se pierde en el otro.»

Cuando uno tiene un concepto perfecto de algo, es fácil reproducirlo.

«Así debe ser», dijo Abdullah, sin levantar la vista de su obra. «Cuando uno tiene un concepto perfecto de algo, es fácil reproducirlo.»

«Supongo entonces que lo más difícil es adquirir el concepto perfecto», continuó Jetro, mirando del jarrón al cielo y al árbol, y de vuelta otra vez.

«No es tan difícil como exigente. Muchos toman las cosas y piensan reproducirlas sin comprender mucho más allá de la superficie; como resultado, tienen una cosa sin vida, como el niño cuando intenta dibujar la figura de un hombre. A medida que madura con el estudio, descubre que el estudio de la estructura y la anatomía del hombre le permite pintar algo bajo la piel que hace que la cosa sea más viva y natural.»

Jetro escuchaba con atención.

«Es como con algunos de los estudiantes que vienen en busca de instrucción. Cuando se les dice que son perfectos porque Dios es perfecto, se precipitan de inmediato, sintiendo que tienen toda la Ciencia en sus manos, y se desilusionan cuando no pueden reproducir, ni siquiera en pequeña medida, lo que han aprendido. Debemos estudiar, meditar y aprender las lecciones simples antes de hacer las mayores.»

«No deseo desalentar al estudiante, pues en el momento en que oyen pronunciar la Verdad hay alguna demostración que pueden hacer con lo que saben; pero si solamente estuvieran dispuestos a demostrar esa verdad y no tratar de demostrar cosas que están más allá de su alcance en ese momento, se elevarían a alturas gloriosas sobre un cimiento sólido de Verdad, que ellos mismos habrían erigido, y que no podría ser arrastrado por las tormentas. Muchas veces un estudiante ha hecho una demostración hermosa y espectacular sin apoyarla con evidencia sólida, y cuando la tormenta de la prueba se estrelló contra la casa, ésta cayó y lo dejó hecho un naufragio sobre la arena.»

«Te he oído decir en clase que la Sencillez es la nota clave de la Verdad, y sin embargo todo esto me parece confuso.»

«No debería ser así. Cuando la semilla de la Verdad se siembra por primera vez, lleva en sí la promesa de una rosa; pero tiene ciertos pasos y etapas que recorrer, y cuando ha cumplido estas etapas, simplemente se abrirá de forma natural en toda su gloria. Si es forzada y al fin abierta por dedos equivocados y bien intencionados, fracasa por completo, porque no había llegado, mediante un crecimiento constante, al lugar de la demostración.

Nunca hay un momento en que el Buscador de Verdad no pueda hallar algo dentro de su alcance que pueda demostrar. SOLAMENTE los problemas que SOMOS CAPACES de afrontar en ese momento se presentan ante nosotros; y si los resolvemos, aferrándonos persistentemente al hecho de que estamos creciendo hacia la luz, habrá cosas mayores que probar, y pruebas más grandes vendrán a nosotros conforme avancemos por el camino.»

Una brisa matutina suave y fresca derramó flores de almendro sobre ellos. Desde la distancia se oyeron los primeros pájaros de la mañana. Desde el este, el oro tamizado del sol matutino iba cambiando el púrpura en rosa concha. Era la hora natural de la oración y el agradecimiento, así que el muchacho tomó su arpa y cantó su himno matutino, mientras el Alfarero estaba sentado en silencio, meditando en las maravillas de la Vida, su belleza, su felicidad.

“Los cielos declaran la gloria

De Aquel que hizo todas las cosas;

Cada día repite la historia,

Cada noche su tributo trae.

Hasta el confín más remoto de la tierra

Su poder grande es conocido;

En belleza, grandeza y orden,

Su obra se manifiesta.”

La voz dulce y cálida tembló y revoloteó en el aire como una mariposa deleitada, y luego enmudeció.

Estuvieron un rato en silencio, con los ojos elevados al cielo y los corazones llenos de gratitud, mientras oraban y sentían el impulso de sus oraciones correr hacia ellos.

Y Abdullah leyó de los sagrados rollos:

“No te impacientes a causa de los malhechores,

ni tengas envidia de los que

hacen iniquidad.”

“Apártate del Mal y haz el bien;

y mora para siempre.

Los Justos heredarán

la tierra, y morarán en ella para siempre.

La ley de Dios está en su corazón

y NINGUNO de sus pasos resbalará.”

“Porque del Señor es el Reino, y Él

es el gobernador entre las naciones.”

Cuando terminó la lectura, el muchacho cantó de nuevo:

“En contemplación diaria

De ti me deleito;

Oh, que mi meditación

De Ti se aferre rectamente.

Ayúdame en la supresión

del pensamiento ocioso del trabajo.

Guárdame de toda transgresión

Redentor, Fortaleza y Señor.”

La oración en la mañana es como afinar un instrumento antes de empezar a tocarlo.

La oración en la mañana es como afinar un instrumento antes de empezar a tocarlo.

«Y así sea», concluyó Abdullah, volviéndose de nuevo a su jarrón. «Si todos en el mundo se sentaran por unos momentos a regocijarse al comienzo del día, antes de iniciar el contacto con sus hermanos, pasarían el día feliz moviendo montañas de error o de mal. La oración en la mañana es como afinar un instrumento antes de empezar a tocarlo. Algunos se levantan y salen apresurados sin prepararse. Cuando viene una tormenta, esperan calmarla con dulce armonía, pero al pasar las manos sobre las cuerdas de su instrumento lo encuentran desafinado, y la tormenta sigue rugiendo mientras tratan de afinarlo en medio del rugido del pensar mortal.

Cuánto mejor habría sido detenerse un momento y ponerlo en armonía con alabanza y agradecimiento al comienzo del día. Esto es lo que nos fortifica contra la contienda del mundo; esto es estar preparados para encontrarnos con los ‘Leones en la calle’; esto es lo que hace que nuestro paso sea como el de ‘una música exquisita’. Unos pocos momentos al despuntar del día, a solas con su Creador, reconociendo, dando gracias, recibiendo instrucciones», eso es lo que hace del día un globo dorado donde ninguna sombra ni preocupación reside.

Volvió de nuevo a su jarrón. Jetro lo observaba mientras trabajaba, mirando constantemente el ramillete de flores cercano. Cuán a menudo se volvía hacia ellas para asegurarse de tener su tamaño, color y forma correctos. Era un verdadero artista.

Como si percibiera los pensamientos del muchacho, el Alfarero habló de nuevo sobre el jarrón., Cuando un hombre tiene un concepto perfecto de algo, no es difícil reproducirlo. Durante años he tenido conmigo el almendro y lo he estudiado en todos sus cambios. He llegado a conocer la blancura plateada de sus flores, distinguiéndola del blanco azulado de otras flores de la mañana. He ganado un concepto perfecto de él, y lo estoy produciendo aquí en este jarrón para que pueda llegar a la ciudad y llevar consigo un soplo del campo, del aire libre.

Pero supongamos, por ejemplo, que en lugar de este jarrón inanimado tomemos el cuerpo, o templo, del hombre. Pasamos cientos de hombres diariamente que no tienen el verdadero concepto de lo que es o debería ser un cuerpo perfecto. Sus dibujos son malos. Siempre siento como si quisiera borrar su dibujo y empezar uno nuevo para ellos.

Instintivamente quiero darles el verdadero concepto de salud, de alegría y felicidad, para que puedan pintarlo en el templo y hacer de él una cosa gloriosa, una cosa de belleza y una cosa de utilidad. Hay una ley grande y gloriosa que gobierna todo esto: es el toque de trompeta que despertará a los muertos. ‘Como el hombre piensa en su corazón, así es él.’ Tan simple que parece difícil, la gente lo pasa por alto cada día sin notarlo. Te dirán que es todo teoría, que no hay nada verdadero en ello, sin detenerse jamás a considerar que los mismos pensamientos enfermos que mantienen están manifestándose y probándoles la verdad de esta declaración de un modo que debería hacerlos saltar a la comprensión.

Y, sin embargo, qué simple cuando un hombre despierta y ve que su pensar lo ha hecho, o lo ha llevado, a donde ahora se encuentra. Inmediatamente comienza el proceso de inversión, y si ‘no desfallece’, verá resultados.

Algunos se desalientan porque no pueden cambiar las condiciones de inmediato. Olvidan que han sembrado y cosechado durante años cosechas de error. Esperan venir al campo, esparcir trigo sobre él y ver una fructificación inmediata, olvidándose por el momento de que ese mismo campo ha sido densamente sembrado de cizaña. Pero el verdadero vencedor reconoce que la ley que ahora está poniendo en operación para el bien es la misma que ha estado distorsionando y usando para producir el mal, y que ahora debe comenzar el proceso de desyerbar, y la constante siembra de buenos pensamientos, buenas obras y buenas palabras.

Todo esto es una obra gloriosa para el vencedor; por grande que sea el problema ante él, avanza hacia él, y conforme lo hace encuentra abundantes pruebas de que gana cada día, hasta que al fin descubre que la colina empinada que tenía que subir ha disminuido y se ha desvanecido, y que después de todo estaba compuesta de innumerables pequeños pasos que, dados día tras día, finalmente lo llevaron a la altura del logro sin haber enfrentado nunca la cosa en su totalidad. ‘Oh, hombres de poca fe’, ¿por qué hemos de seguir adelante sin hacer las cosas pequeñas, pues de ellas se hacen las grandes?

Si hemos de mover una montaña, debemos comenzar por retirar una pequeña porción de ella. Cada grano de polvo debe moverse antes de que toda la montaña sea retirada, y es el darse cuenta de esto lo que hace que el trabajo valga la pena. Podemos empezar justo donde esto nos halla y retirar los obstáculos que hoy nos enfrentan; tal vez sea la tendencia a pensar pensamientos desalentadores sobre el posible resultado, tal vez sea una pereza mental, o tal vez sea un sentimiento de que ‘MI problema es mayor que el tuyo’, pero sea lo que sea, es solamente un pequeño grano de polvo que debe ser apartado hoy, para que mañana puedan retirarse más escombros, y al fin, mediante la limpieza diaria y el ir guardando, encontraremos que la montaña ha sido enteramente movida y que hemos alcanzado las alturas de la demostración.

Y una de las mayores ayudas para el logro son las oraciones matutinas, el baño matutino podríamos llamarlo, en el cual la mente se lava pura y limpia de los males y se endereza para el día.

Cuando el concepto perfecto llega al hombre, gradualmente comienza a manifestarlo en su vida. Empieza a darse cuenta de que es algo más que un reflejo; comienza a identificarse con el Padre interior y no con el cuerpo. Jesús hacía esto constantemente. Siempre era ‘uno con el Padre interior’. ‘Yo y mi Padre uno somos.’ Nunca se asoció con el cuerpo. El cuerpo era donde se desarrollaba el concepto. Era como el lienzo de un maestro, donde dibujaba sus cuadros, hacía sus demostraciones y manifestaba la palabra: ‘La palabra se hizo carne y habitó entre ellos.’ Tú eres más que cuerpo. El cuerpo no es el hombre. El hombre es aquello que coopera con el Padre interior y que controla el cuerpo, absolutamente.

«¿Quieres decir que el hombre no es cuerpo?», interrumpió Jetro.

Somos el mismo poder que mueve y controla el cuerpo. Es nuestro lienzo, sobre el cual podemos ver la palabra hecha carne.

«Eso es exactamente lo que quiero decir», respondió Abdullah. «No hay en ninguna parte autoridad para tal creencia. El hombre es Uno con Dios; el hombre es aquello que tiene autoridad y dominio. El cuerpo nunca ha tenido dominio sobre una sola cosa; es la influencia animadora, ‘la Mente que también estaba en Cristo Jesús’, la que hizo la obra, y eso es lo que somos nosotros. Somos el mismo poder que mueve y controla el cuerpo. Es nuestro lienzo en el cual podemos ver ‘la palabra hecha carne’; es nuestro campo de práctica.»

«Ahora veo», dijo Jetro. «Ahora veo cómo tenemos dominio, cómo tenemos autoridad. Siempre, hasta ahora, había pensado en un hombre como cuerpo, no especialmente el cuerpo material, sino simplemente como cuerpo, y puedo ver lo absolutamente imposible que es hacer demostraciones con tal creencia. Somos Divinos, herederos, hijos; no somos cuerpos. Controlamos el cuerpo con nuestros pensamientos. Trazamos sobre él lo que queremos. Lo formamos como deseamos.

Encontramos con esta nueva y grandiosa libertad que escapamos del cuerpo o de la esclavitud. Es como si fuera algo que mantenemos apartado de nosotros. Es solamente un concepto de lo que estamos sosteniendo en la mente. Es justo como ese jarrón. Tú no estás en él, y no tiene control sobre ti, y sin embargo puedes darle forma, pintarlo, decorarlo como gustes. Lo sostienes aparte de ti. Aunque se estrellara contra el suelo, en nada te afectaría, porque tú eres Uno con el Padre interior y tienes poder para tomarlo de nuevo. ‘Tengo poder para ponerla [la vida] y tengo poder para volver a tomarla.’ Tú eres la chispa divina que es el verdadero hombre y que es ‘un poco menor que los ángeles’, dotada de autoridad y poder.»

Es muy glorioso entrar en este dominio, mantener el cuerpo apartado de nosotros, por así decirlo, y no considerarlo un factor en nuestras vidas. Es muy maravilloso considerarlo como un jarrón sobre el cual nosotros, los Alfareros, mediante nuestra asociación con ‘el Padre interior’, podemos trazar diseños de belleza; podemos controlarlo perfectamente, sin ser jamás molestados por él, sin estar en sumisión a él, ni escuchar sus quejas. Porque ‘el barro no puede responder al Alfarero’.

“Mente eterna es el Alfarero, y pensamiento la arcilla eterna.” Entonces nuestros cuerpos son pensamiento, y la Mente Eterna es la mente con la cual somos uno y con la cual operamos y controlamos la “arcilla” o pensamiento.

Quisiera que todos pudieran ver esto y manejar sus cuerpos de esta manera. Reduciría a la nada toda enfermedad y miseria en menos tiempo que cualquier otra cosa que conozca. Una vez que consideraran sus cuerpos como una cosa separada sobre la cual están desarrollando el diseño de su concepto más alto, no oirían queja alguna de él, porque estarían en autoridad.

Y mientras Jetro hablaba, Abdullah había pintado en su jarrón una mariposa de oro pálido, posada con suavidad sobre la rama de almendro., ¡Oh, qué hermosa es, con qué ligereza toca las flores y qué llena de vida está!, dijo Jetro, acercándose más.

«Es tu inspiración. Esa cosa maravillosa que nunca toca más que ligeramente la materia y se alimenta entre los lirios.»

Sarik, el Tejedor de Alfombras

Mientras Abdullah y Jetro proseguían su camino hacia el templo, pasaron por la morada de Sarik, el tejedor de alfombras. Estaba sentado en el patio abierto de su pequeña vivienda, trabajando en una exquisita alfombra de Bujara. El hombre y el muchacho se detuvieron, y luego entraron. Sarik se levantó y los saludó. Estaba orgulloso de la hermosa obra que tenía ante sí, que se acercaba a su finalización. Su matiz rosa intenso era como terciopelo, contra el cual descansaban diseños geométricos en turquesa y azul profundo, bordeados de negro y marfil.

«Qué magnífica pieza de trabajo», dijo Abdullah, pasando sus dedos sobre la aterciopelada textura. «Es perfecta.»

Sarik sonrió graciosamente., Es una alfombra de oración para Adana. Mira, aquí está el Fylfot, el signo de buena suerte, y señaló con un dedo moreno la cruz griega que estaba ingeniosamente tejida en las esquinas de la alfombra.

Abdullah le sonrió., Un signo de buena suerte en una alfombra de oración parece innecesario, especialmente si uno sabe cómo orar.

«Lo es», dijo Sarik, «pero éste es un encargo», pasó los dedos por la rica superficie de color, «y no muchos han superado todavía la superstición y el temor a los signos y presagios.»

«Eso es cierto», dijo Abdullah. «He conocido a personas que conocían la Verdad y se aferraban a muchas supersticiones. Por ejemplo, algunas de ellas imaginan que con pensar por un momento en silencio y luego colocar sus manos sobre cierta parte de los sagrados rollos, hallarán respuesta a sus oraciones. Esta es la más rancia clase de superstición. Es una creencia en un Dios separado.»

Sarik escuchaba; era estudiante de Abdullah y a menudo se sentaba entre la multitud que se reunía a las puertas de la ciudad cuando él hablaba., ¿Quieres decir entonces que no debemos salir fuera de nosotros mismos en busca de ayuda?

«Eso es exactamente lo que quiero decir, porque no hay absolutamente nada fuera de ti que pueda ayudarte o dañarte. ‘No lo que entra en el hombre, sino lo que sale de él, contamina al hombre’, y podría también añadirse, ‘lo hace’.»

Los signos de buena suerte y los presagios, las supersticiones y los temores ante los cuales los hombres se postran, no tienen poder ni para el bien ni para el mal; es simplemente la actitud que la mente del hombre adopta hacia ellos. Si un hombre lleva consigo un amuleto o pieza de buena suerte, cada vez que piensa en él piensa en la buena suerte, y esto tiene la tendencia a atraer hacia él cosas que de otro modo no vendrían a su camino; pero cuando está bajo el dominio de tal pensar material, hay también tantas leyes contrarias y entrecruzadas que obran contra él, que su signo generalmente queda en nada.

Si cree en la suerte, también debe creer en el desastre o la mala suerte; de lo contrario no necesitaría un amuleto o signo para protegerse o ahuyentar la mala suerte. Cuando un hombre llega a la Verdad, debe aprender ante todo que la gloria de la Verdad es la comprensión de que no hay separación entre él y Dios. Y que no necesita recurrir a ningún otro signo o prodigio que la Mente de Cristo que está dentro.

Cuando un hombre llega a la Verdad, debe aprender ante todo que la gloria de la Verdad es la comprensión de que no hay separación entre él y Dios.

No puedes imaginar a Dios deteniéndose en tales absurdos como los que se creen. Por ejemplo, algunos de los pensadores más avanzados aceptan, al menos en parte, los signos del Zodíaco, y sufren las predicciones hechas por sus adeptos. ¿Sería razonable imaginar a Dios como el creador de la Ley, y luego suponer que la transfiere a un número de estrellas, etc., e imaginar la intrincada masa de leyes que se cruzan y entrecruzan para cumplir o poner en operación los millones de destinos que se suponen bajo su control?

Es impensable; es imposible captar una forma tan complicada, y especialmente cuando uno comprende que excluye por completo a Dios de su reino y pone el control del universo y del hombre en manos de estrellas. Sin embargo, muchos sufren, directa e indirectamente, a causa de su fe en estas cosas. ‘Como el hombre piensa en su corazón, así es él.’ Si cree que estas cosas tienen poder sobre él, ciertamente tendrán poder hasta que sufra lo suficiente con la experiencia para lavarse las manos de todo eso y volverse al hecho glorioso de que no está separado ni por un instante de Dios, que es el único poder.

Esto es digno de una media hora de quieta meditación: este hecho de que Dios y el Hombre son uno. En la superficie puede parecer grande, pero detente un momento y piensa: ‘Yo soy uno con Dios’; luego piensa en lo que es Dios y siente la dulce certeza de tu unidad con Dios. Una gran nube de preocupación y ansiedad será levantada de tus hombros, y serás liberado de la creencia en signos y presagios, o incluso de la creencia ciega en buscar un signo en los sagrados rollos.

«Abdullah», dijo Sarik, «a menudo he sido culpable de esto. A menudo he orado en silencio y luego he colocado mis manos sobre una parte de los rollos y leído el versículo, intentando obtener una respuesta directa a mis oraciones; pero si me hubiera detenido a considerarlo, habría sabido que es tan material como colocar la mano sobre esta cruz griega y esperar que suceda algo bueno. La Verdad se funda en un principio, y aunque mantengas tu mano sobre el principio todo el día, no resolverá un solo problema. Lo que se requiere es la aplicación. Por supuesto, cuando oramos, se nos da la respuesta y también el modo de ponerla en práctica, y no necesitamos más ‘signo’.»

«Si solamente pudiéramos ver la importancia del pensamiento, y cuán valioso es gobernarlo, absolutamente. Supongo que si la gente supiera lo que el pensamiento realmente es, quedaría asombrada y con los ojos abiertos de asombro ante el hecho de que un pensamiento es tan poderoso como una obra, y a veces más», dijo Abdullah. «Revolucionaría el mundo si todos lo supieran y siguieran esto. Hay muchas cosas ahora que puedes pensar pero que no pondrías en acción por nada del mundo; sin embargo, de algún modo vago, todo pensamiento llega a fructificar.

Tal vez puedas destruir sus efectos o arrancarlos antes de que salgan a la luz, si estás alerta, pero piensa en la maravillosa paz de la mente cuando comprendes y practicas la teoría de que ‘todo pensamiento es tan poderoso o más que una obra’. Te dará una protección y ayuda que aún no has conocido.»

Nuestra oración debería ser: ‘Señor, que reciba mi vista’, la vista que me permita ver estas cosas y ponerlas en práctica, y librarme de esta superstición que arroja una bruma sobre todos. Aprendamos a vivir, no solamente cerca de Dios, sino en Dios, y a saber que Él está presente en cada conversación y ve los pensamientos de los hombres tan claramente como tú ves la alfombra que tienes delante.

Es un pensamiento feliz saber que ni un solo buen pensamiento o palabra se pierde jamás, y que debe traer fruto según su género. Nos estimula a pensar con más cuidado y, por tanto, a actuar. Piensa solamente lo que significaría si los hombres comprendieran que con el siguiente pensamiento van a sacar todo pensamiento posterior de Dios. Y sin embargo esto es Divinamente posible, cuando comprendemos la gloriosa unidad de Dios y el hombre. De pronto entraríamos en el conocimiento de que un Dios inmutable no podría ser Padre de un hombre cambiante.

Que la supersticiosa creencia de crecer, madurar, decaer y pasar adelante no es nada sino una creencia de vida en la materia, en lugar de en Dios, ‘porque en él vivimos, nos movemos, respiramos y tenemos nuestro ser’. Dios está esperando para manifestarse a ti, y puedes manifestar tanto de Él como desees, aferrándote al conocimiento de que eres uno con Él y de que Él es inmutable. La edad se desvanece, no es nada, porque la inmutabilidad de la vida no lleva registro de días y noches, ni de años y meses hechos por el hombre.

Ah, este es un pensamiento glorioso y digno de sentarse en silencio con él: ‘Yo y mi Padre somos uno’. Lo has oído por años, sin embargo, cuando lo meditas de nuevo con el pensamiento: ‘Desde el próximo pensamiento, voy a pensar los pensamientos de Dios’, te revelará una novedad de vida y propósito que nunca habías conocido.

La ‘voz apacible y delicada’, de la que tanto se ha dicho, finalmente se convertirá en la única voz, conforme empieces a comprender tu unidad con el Padre interior. Al principio, el estruendo del pensar y vivir mortal clamará en voz alta por una audiencia. Presentará evidencias y hechos a tu atención, pero conforme su voz se aquiete con el volverse hacia adentro, finalmente se volverá tan débil que no podrá oírse; entonces cada vez que te vuelvas hacia adentro oirás solamente una voz, y esa será la ‘voz apacible y delicada’ que te guiará a toda la Verdad, pues la Voz Apacible y Delicada guía, señala, alumbra y muestra el camino que has de seguir, sin confusión ni temor.

Ahora bien, cuando una semilla es echada en la tierra, primero muere y, conforme cae, la nueva vida sale a la luz. ‘Necio, lo que tú siembras no es vivificado, si no muriere antes.’ Cuando entras en el silencio interior y plantas el pensamiento de tu unidad, la vieja vida de vivir separado morirá, y la nueva brotará a la existencia, y a la nueva vida ‘Dios le da el cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo’, de modo que la renovación y regeneración del trabajo hecho de este modo será productiva de resultados.

Hay una razón por la que estás justo donde estás en el gran plan de Dios, y es tu lugar rechazar todas las sugerencias de duda, de temor, descontento, y escuchar las instrucciones que has de recibir, no de un maestro externo, sino del MAYOR MAESTRO de todo el universo, ‘LA VOZ APACIBLE Y DELICADA’, que te guiará a todas las cosas y te mostrará todas las cosas, si estás dispuesto a escucharla y a ser guiado por ella. Sabe mejor que nadie qué es lo que necesitas, pues ha estado contigo a través de todo tu progreso.

Entonces rechaza el pensamiento de que no estás en tu lugar correcto, que el destino, el hado o las circunstancias te han atado. En el momento en que comprendas que la LEY DE DIOS opera DENTRO DE TI, verás cuál es esa ley, y si significa para ti salir de tu lugar presente, también te proveerá de una ‘columna de nube de día y de fuego de noche’, y no habrá necesidad de ‘preocuparse por el viaje’, porque todo será provisto.

¿Puedes creer esto? ¿Puedes tener fe suficiente para volverte hacia adentro y declarar tu unidad con Dios, y verla manifestarse en perfecta armonía en tu vida?

Aun mientras hablo, soy guiado en lo que te digo, porque declaro siempre el Padre interior, y te doy el mensaje que Él me habla. Te bendecirá como me bendijo a mí, y no volverá a nosotros vacío, sino que cumplirá. Es Dios quien obra EN ti. Nota por favor la ubicación: EN ti; y luego coopera con Él y haz lo que Él te indica.

La verdadera obra que tienes que realizar es expresar a Dios; esa es la razón por la que estás aquí. Has de expresar a Dios, y ahora comprenderás por qué deberías ‘escudriñar las escrituras’ y sabrás por qué ‘en ellas PENSÁIS tener vida eterna’. ‘Como el hombre piensa en su corazón, así es él.’

El lugar en que este mensaje te encuentra es el lugar que has creado para ti mismo, ya sea por pensar bien o mal, y puedes cambiarlo consultando a la ‘Voz Apacible y Delicada’, pues ‘en un abrir y cerrar de ojos, todo será cambiado’.

«Quisiera, dijo Sarik», que Adana hubiera podido oír tu charla esta mañana, Abdullah; nunca más se habría vuelto al estúpido símbolo de la buena suerte, sino que habría captado el principio detrás de la bondad desbordante que inunda nuestras vidas con más de lo que podemos aceptar.

«La alfombra le traerá gran alegría», dijo Abdullah. «Es una cosa de belleza; sus exquisitos colores tan perfectamente combinados y armonizados son una lección de armonía y quietud y muestran la mente del hacedor, y tal vez el principio que has tejido en cada puntada y atado en cada nudo algún día llegará a él y le hará ver al Dios verdadero, que no conoce tal cosa como la suerte.»

Tratamiento

Había un despliegue magnífico de color mientras los hombres se reunían para la charla nocturna de Abdullah. Venían de los cuatro rincones de la ciudad, cada uno trayendo una hermosa alfombra sobre la cual arrodillarse o sentarse; sus largas túnicas fluidas y turbantes formaban un cuadro particularmente atractivo contra el sombrío gris de las paredes. Pronto se oyó la voz cálida y dulce de Jetro cantando, mientras tocaba su arpa. ‘Invoca al Señor, y Él te responderá.’ Cuando la música se desvaneció, un silencio cayó sobre la asamblea mientras Abdullah ocupaba su lugar ante ellos.

«Amigos míos», comenzó, «esta noche les hablaré sobre el tema del tratamiento. Es algo vital de qué hablar, pues es la aplicación práctica de la oración, y es algo que nos concierne mucho a todos.»

Hay tantas clases de tratamientos como hay clases de oraciones. Algunos tratamientos suplicantes, algunos desafiantes, algunos tratamientos del tipo ‘yo-he-hecho-mi-parte-ahora-haz-la-tuya’, y algunas aplicaciones prácticas de la Palabra, que sanan al instante.

Después de que un niño ha aprendido a leer, no hay necesidad de hacerle recitar el alfabeto cada vez que empieza a leer para asegurarse de que no ha olvidado nada. Ha avanzado de letras individuales a grupos de letras, y de grupos de letras a grupos de palabras, frases, y de frases a oraciones completas; y lo mismo ocurre con el Tratamiento. Conforme un hombre avanza en el conocimiento de lo que es el Tratamiento, deja de dar vueltas y vueltas para llegar; hace un corte corto y directo, y da en el centro al primer tiro.

El modo de comenzar un tratamiento es por la negación. Una rápida y tajante negación de la mentira, como si con un golpe de mano borraras la existencia de un error en la pizarra, o retiraras el polvo de una silla. Esta negación no sería trabajosa ni difícil. Debería hacerse con autoridad y, sin embargo, sin aceptación de la condición como realidad. No hay nada que combatir, ni con qué combatir, pues todo es armonía y paz. Después de hecha la rápida negación, lo siguiente es respaldar tu negación con la afirmación apropiada a la condición.

Es bueno disciplinar el pensar y entrenar la mente para que produzca el antídoto directo contra el error. En la materia médica ciertas cosas se usan como antídoto de otras, y un médico sabio las tendrá al alcance de la mano. Lo mismo ocurre en el vencer: hay ciertas declaraciones que, cuando se comprenden y se aplican adecuadamente, actuarán con rapidez y producirán resultados. No deseo dar a entender que uno debe detenerse y buscar la cosa o pensamiento particular que contrarreste el problema. Debe entrenar sus pensamientos en tiempos de paz y de equilibrio, de tal modo que cuando la tormenta estalle se halle preparado para enfrentar cualquier emergencia.

¿Sabes que dentro de los sagrados rollos hay algo que puede contrarrestar cada error de la carne, y puedes hallarlo y usarlo? Puedes catalogar estas cosas conforme estudias y hacerlas tuyas, de modo que cuando los tiempos malos lleguen, puedas defenderte.

Como ilustración tomaremos un caso de prueba. Supón que un hombre se cayera y se torciera la pierna. ¿Qué afirmación, después de la negación de ‘ningún accidente es posible para el hombre de Dios’, harías?

“En sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.”

¿Puedes pensar en un tratamiento más completo que ese? ¿Hay algo que no quede cubierto, y completamente cubierto en eso? Si esta declaración se aplica con la suficiente rapidez y con la debida comprensión, es mucho más apta para producir una demostración instantánea, que si la persona hubiera comenzado con la declaración: ‘Dios es bueno, bueno es Dios, Dios es todo, todo es bueno’, etc., etc., hasta llegar al lugar donde pudiera decir: ‘nada malo puede venir de Dios’. Sabemos que cosas maravillosas se han hecho con este método de razonamiento gateante, pero ahora ya no somos infantes en el pensamiento. Hemos crecido y hemos salido de entre ellos, y estamos ahora a punto de entrar en nuestra autoridad y dominio, cuando la palabra es: ‘Habló y fue hecho’.

Cuando tratas, entras en el lugar secreto y allí encuentras al ‘Padre interior’.

Te alías con Él y hablas la palabra de sanación a cualquier mal o condición errada. No tengas miedo de decir: ‘Yo iré y te sanaré’. No tiene por qué haber temor sobre quién hace la obra. Jesús usó tales expresiones con libertad, y nos dijo que siguiéramos el ejemplo que se nos puso. Cuando se te llama a ayudar, es porque tu luz ha estado brillando lo suficientemente intensa para hacer una impresión en el peregrino que busca ayuda. Entonces no le niegues a nadie esta ayuda.

Cuando alguien se acerca a ti, quiere tu ayuda, no a alguien a quien puedas referirlo; y otra cosa es ésta: que pueden obtener la ayuda que buscan de ti. En su modo limitado, han sido llevados al lugar donde reside la ayuda, y si eres tú, no les niegues esto, pues ‘si me negares, yo también te negaré’. Recuerda que al servir al menor de éstos, también me has servido a MÍ.

Conforme avanzamos más en la Tierra Prometida, vemos que todo pensamiento, bueno o malo, da fruto de alguna clase. ‘De toda palabra ociosa se dará cuenta’, y comenzamos a guardar nuestro pensamiento y acción como guardaríamos la ‘perla de gran precio’, y bien por este cuidado, que nos ahorra un trabajo sin fin más adelante.

La gratitud es la pleamar del amor, que fuerza la apertura de las puertas entre tú y Dios.

¿Sabes que son los sentidos materiales los que cierran las puertas entre tú y Dios, y que la Gratitud es la pleamar del amor que las fuerza a abrirse? La mente agradecida tiene poco que vencer, porque hace poco del problema material. Hay un sentido muy completo de felicidad cuando comprendemos que Dios está realizando su santo propósito en ti, y que somos la consciencia de Él y estamos aquí, enteramente para expresarlo a Él.

De nuevo traigo a tu mente la importancia de despejar la mente en la mañana. Relájate, suéltate y bendice todo. Se ha dicho, y con verdad, que el hombre que pueda mantener su mente dulce hasta las diez de la mañana no encontrará más obstáculos durante el día. Esto lo creo, pues durante ese tiempo te has fortificado de tal modo que no hay posibilidad alguna de que el error se vuelva real para ti.

‘Cuando despierto, aún estoy contigo.’ Cuando despierto del sueño de la irrealidad del pensar material, encuentro que tú estás allí, y este bendito pensamiento de que Dios siempre está donde estaba y está siempre listo para cooperar con nosotros, nos hace querer mantenernos cerca de Él.

Comienza bien el día; limpia la mente de todo odio, temor, contienda, fracaso y desaliento. Tienes ante ti una nueva oportunidad perfecta. No hay nada que pueda estropearla sino tu pensar equivocado.

En las escuelas aprendemos que las dos leyes generalmente primarias con el hombre son éstas: la ley de la auto-preservación y la ley del propio interés. No necesitamos insistir en el hecho de que esto es así materialmente, pues lo vemos a nuestro alrededor; pero volviéndonos espiritualmente al hombre, encontramos que lo mismo es cierto también allí. Estamos trabajando constantemente en la Verdad para tener mejor salud, más riquezas, mejores hogares y entornos más pacíficos.

Estamos tratando constantemente de poner en juego más del poder de Cristo en nuestras vidas, y esto es correcto también, pues no hay forma de ayudar más que haciéndonos a nosotros mismos fuertes y bien. Cuando manifiestas fuerza y salud, eres un ejemplo viviente de tu fe. Cuando manifiestas abasto en abundancia, y al mismo tiempo sigues de cerca al Cristo, solamente estás manifestando una de las leyes Divinas. Para ser perfecto, el hombre debe manifestar todas las diversas frases de la Mente. Debemos ser ‘enteramente sanos’.

Para tener, debemos dar. La mente abierta puede recibir más que la cerrada, y lo mismo ocurre con la mano. Si tu mente está cerrada, aferrando la semilla de la verdad, no puede crecer, y en consecuencia no puede multiplicarse. Debemos dar para tener. Vierte tu amor abundantemente sobre todos los que pidan, y volverá a ti diez veces más. Nunca he visto que esto fallara. Siempre he recibido diez veces más por todo lo que he dado. Si doy salud, mediante la comprensión del principio, a otro, yo, por ese dar, obtengo un mejor sentido de salud que el que tenía antes. Cada vez que puedo probar la Ley de Dios para otro, estoy más convencido de que es la Verdad y soy hecho mucho más fuerte en la verdad.

La vieja idea del Sacrificio no es sino la nueva idea de dar. La cosa que ofrecemos es la que recibimos de vuelta diez veces más. Hay una ley detrás de esto. Si tienes miedo de dar, es señal segura de que tu consciencia de Dios es muy pequeña y de que crees haber arrancado de Él todo lo que posiblemente puedes obtener, y de que no lo soltarás. Si sabes que eres un medio y canal por el cual fluye todo el bien de Dios al hombre, sabrás que mientras el canal esté abierto, hay sustancia abundante para fluir a través de él.

‘No temáis, porque al Padre le ha placido daros el Reino.’ El Reino está dentro de ti, y puedes poseerlo entrando en una co-asociación con Dios, afirmando tu derecho de nacimiento, saliendo con autoridad, porque eres co-heredero con Cristo. Cuando estudias y comprendes que no hay nada que pueda separarte de la fuente de todo bien, sabes entonces que lo que das no es tuyo, sino del Padre, y así sabes que no puedes empobrecerte por soltarlo.

Cuando el hombre ‘nace de nuevo’, recorre el camino que recorrió nuestro Maestro. Primero viene el nacimiento de la nueva idea, luego el grande y glorioso despertar a la verdad, después el bautismo. Hasta este punto, el joven Vencedor da grandes pasos; luego viene la tentación, en la que es arrojado desde el monte al valle de la depresión y la desesperación. Ahora tiene cortadas las alas porque no tenía comprensión para sostener sus vuelos etéreos.

Después de su tentación, comienza a subir de nuevo, más decidido que nunca a ganar y llevar la corona. La tentación vuelve a perseguir sus pasos y acecha detrás de él, pero ahora tiene la meta delante de sí, en lugar de los infinitos pasos que conducen a ella. Conforme va de la comprensión a la sabiduría, llega a la crucifixión, donde la creencia en la carne debe ser crucificada, o tachada. Esta es la agonía del Monte Calvario, donde todo el mundo está contra el peregrino y es abandonado por todos para salir de la creación en la materia.

Después de afrontada esta prueba, y el hombre es regenerado y renovado, tiene su resurrección de la tumba, donde el pensar material lo había confinado. El hombre material dice: ‘es como si estuvieras muerto’, pero el hombre espiritual comprende que la verdadera felicidad y gloria son posibles solamente cuando el pensamiento material de creación es completamente erradicado y destruido en su consciencia. Después de su resurrección, hace su ascensión y no conoce más a la materia como una realidad.

Conforme trabajas en la Verdad, comprenderás que el Hombre Espiritual es tanto más grande que el pobre concepto material que has tenido contigo por tanto tiempo, que no podías reconocer semejanza alguna. Es como un artista que concibe una hermosa imagen en su mente y trata de reproducirla en el lienzo, pero los mejores entre ellos admiten el fracaso completo, y saben que la verdadera imagen que descansa en la mente es infinitamente más hermosa que sus mejores esfuerzos. Así ocurre con el hombre espiritual. El hombre material que se ve es una pobre falsificación del cuadro o concepto sostenido en la mente.

Un Pensamiento para el Día

Toda Causa es Mental, el Efecto se cuidará a sí mismo.

Si quieres salud, no pienses en enfermedad. Si quieres riqueza, no pienses en pobreza. Toda Causa es mental. Toma nota de esto y haz un control sobre ti mismo durante el día, y observa cuántas veces te has deslizado a un equivocado mental. TODA CAUSA ES MENTAL; el efecto se cuidará a sí mismo. Quiero grabarte la importancia de esto. ¿Siembras la causa de algo hoy y luego te quejas del efecto mañana? Mira a la CAUSA. Una corriente fangosa, cuando se aclara en la fuente, generalmente se aclarará conforme desemboca en el océano; el efecto seguirá a la causa.

Todo comienza en la mente. Si no lo crees, repasa simplemente las cosas que posees, tu salud, tu riqueza, tu felicidad, y mira cuántas de ellas no son rastreables a algún pensamiento inicial.

Toda Causa es Mental, el Efecto se cuidará a sí mismo.

Recuerda el mandamiento: ‘No matarás’. El odio mata. ¿Cuántas veces al día matas algo con odio? El odio es también un fuego ardiente y abrasador que consume SOLAMENTE el lugar de su origen.

El amor, lo opuesto del odio, es vida. El amor engendra esperanza y vida. ¿Cuántas veces al día estimulas nueva acción con tu Amor? El amor es también un aceite sanador que suaviza y calma y trae paz al corazón sufriente. Es el antídoto directo del odio.

No puede repetirse demasiado: ‘Yo soy el templo del Dios viviente’. Pensar a lo largo de esta línea reconstruirá y renovará el cuerpo roto y caído, limpiará y purificará y fortalecerá la morada del espíritu. ¿Cuán a menudo entras a tu TEMPLO y expulsas a los cambistas, pensamientos malvados, y a los que venden palomas, concesiones engañosas a la materia? Haz la práctica de entrar cada mañana a orar. Aquel que ve en lo secreto te recompensará en lo público.

‘No solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’ ¿Has intentado alguna vez meditar sobre esto antes de sentarte a cenar? Si no, pruébalo y mira lo que sucede.

‘Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.’ ¿Qué quieres hacer? La próxima vez que decidas dar un nuevo paso, medita sobre esta verdad; luego descubre dónde está el Cristo. ‘He aquí, yo estoy con vosotros todos los días.’ ‘Y yo, si fuere levantado, a todos atraeré a mí mismo.’ Si elevas tu pensamiento a la unidad con el Cristo interior, no solamente alcanzarás lo que deseas, sino que realmente lo atraerás hacia ti. Te convertirás en un imán para el bien y solamente para el bien. Vale la pena la seria contemplación, esta conexión o contacto con el Cristo interior. Pruébalo.

¿Te das cuenta de que diariamente estás mostrando al mundo cuál es y ha sido tu pensamiento? Tu cuerpo es el campo de práctica, donde todo se exhibe. Mejor empieza ahora mismo a vigilar esos pensamientos, para que pueda tener lugar el cambio muy necesario y el mundo pueda ver tu luz antes de oír tu voz. ‘Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.’ ¿Dónde está el CIELO? Piensa en estas cosas en silencio.

Aléjate de la actitud personal. Algunas personas se identifican con la enfermedad hasta que realmente la reclaman. Hablan de ‘mi resfriado, mi enfermedad, mi problema’. No monopolices todos estos errores; podrías acaparar el mercado y descubrir que tienes un mal producto entre manos. Adopta la visión impersonal de la vida y usa el bien abundantemente, pero no trates de acapararlo. Un poco de agua se vuelve estancada cuando se arrincona; la corriente se mantiene fresca y purificada.

Cuando comprendas el poder del pensamiento, comenzarás a saber que la palabra hablada tiene un poder que, cuando se usa descuidadamente, es algo peligroso. ‘Un poco de saber es algo peligroso.’ Guarda tu pensamiento. Vigila, vigila. Recuerda que a veces somos capaces de poner en práctica: ‘Habló y fue hecho’.

La repetición es necesaria para disciplinar el pensamiento. No te canses porque la misma verdad te sea presentada en media docena de modos diferentes; debemos vencer y dominar al viejo hombre, de modo que ‘cuando el Príncipe de este mundo venga, no halle nada en mí’. Él viene a cada hora; te es presentado por cada hombre que pasa y que no está pensando correctamente. Guarda tu pensamiento para que él no halle nada en ti.

Si quieres averiguar algo sobre la VIDA, estúdiala desde todas sus diversas actitudes: primero como Poder, luego como Amor, luego como Verdad, luego como Inteligencia. Toma éstas una por una y observa si la parte más diminuta de la cosa real está colándose a tu expresión de Vida. Recuerda que Dios es la Única Vida, y eso significa que Dios es tu Vida, y que tu Vida debe tener todos los atributos de Dios. Haz un control sobre esto y observa si tienes algunos de ellos. Sé muy insistente sobre esto. Vale la pena.

Recuerda que Dios es la Única Vida, y eso significa que Dios es tu Vida, y que tu Vida debe tener todos los atributos de Dios.

Recuerda que siempre puedes ‘levantarte e ir a tu Padre’, y que Él saldrá a tu encuentro cuando aún estés lejos. No existe tal cosa como un proscrito en el Reino de los Cielos. Tienes una oportunidad, y el deseo de regresar a la Casa de tu Padre te apunta en la dirección correcta. Solamente es entonces cuestión de persistencia hasta que llegues. No te alimentes de las cáscaras del temor, de la duda y la condenación; eres libre por nacimiento, afirma tu libertad. Levántate y ve a tu Padre muy a menudo.

‘No necesitas pelear.’ ‘Guarda tu espada.’ ‘La batalla no es tuya, sino de Dios.’ No te quedes con la idea de que puedes echarle nada a Dios, porque no hay nada que echar.

Limpia tu mente y tu problema desaparecerá. No pienses que el ir a la deriva ociosamente te llevará a alguna parte. Descansar significa actividad perfecta y confianza. Que la batalla sea de Dios no significa que te recostarás a tener sueños placenteros, sino que estarás despierto, esperando el clarín de la victoria.

En el mismo lugar donde esto te encuentra, aunque hayas pescado ‘toda la noche y no hayas tomado nada’, la abundancia de Dios está allí, y cuando bajes tus redes, sueltes el pensar material, no solamente atraparás peces en abundancia, sino que te convertirás en pescador de hombres. No tienes que dejar tu lugar presente para librarte de un problema; de hecho, si lo haces, descubrirás que el problema es el primero en saludarte cuando llegues al final de tu viaje. Véncelo aquí y demuestra que ‘esta es tierra santa’; puedes hacerlo. ‘Ceñid vuestros lomos’ y poneos en marcha.

Ahora somos los Hijos de Dios

¿Has reclamado alguna vez tu posición legítima en la vida? ¿Has tratado alguna vez de sentir que eres el hijo de un Rey?

Cuando piensas en el hecho ‘soy el Hijo de un Rey’, algo supremo y fino se apodera de ti. Comienzas a comprender una cierta aristocracia que es independencia de blasón, escudo de armas o apellido. De pronto y sin aviso te sientes rompiendo a través de muro tras muro de duda, limitación, temor y preocupación. Te despojas del cuidado y derribas las vides aferradas de la duda, pisoteando como hierbas dañinas cosas como hado y destino.

¡Oh, qué glorioso sentimiento! Qué emoción nueva y perfecta te invade cuando comprendes que después de todo tus más tempranos cuentos de hadas son todos posibles y pueden hacerse realidad. Que tú, al fin, puedes vivir en el palacio del Rey con abundancia de amor y vida, con el tesoro del Rey abierto para ti, y tú en tu mejor, en tu más fino, en posesión y dando expresión a los maravillosos dones del Amor.

Y entonces buscas como quien tiene autoridad, dices mientras llenas tus pulmones con una maravillosa nueva vida: ‘YO SOY el que YO SOY me ha enviado’.

‘YO SOY’, lo repites una y otra vez y lentamente. Te llega un feliz sentimiento de que eres todo lo que YO SOY es, porque tú y YO SOY sois uno.

Te llega un feliz sentimiento de que eres todo lo que YO SOY es, porque tú y YO SOY sois uno.

Dentro del lugar Secreto de tu ser entras y te comunicas con el Padre, y desde este lugar pronuncias tu YO SOY. YO SOY Sano, YO SOY Rico, YO SOY Gozoso y YO SOY Feliz. ¡Oh, qué emocionante y gozoso sentimiento llega cuando comienzas con el proceso del YO SOY y cuando comprendes que eres un Hijo del Altísimo y eres uno con el Padre!

Tu Mente se vuelve suprema; tus acciones se vuelven supremas. Naciste para tener dominio, para gobernar. Todas las cosas son puestas bajo tus pies. ¿Qué son estos crecimientos profundos y rancios de malas hierbas que casi te han sofocado mientras dormías por un breve momento? Sus olores venenosos casi te han adormecido hasta hacerte creer que eran reales y que no había escape de esta horrenda condición.

Sí, dices, mi condición es de tal o cual modo, estoy atado, por así decirlo, no veo manera alguna de salir de todo esto; cada vez que intento dar un paso adelante quedo atrapado en las hierbas hasta que soy la cosa más miserable, infeliz y agobiada. ¡Despierta! ¡despierta! ¡despierta! El toque de la trompeta del Rey está llamando a su Hijo. Tu condición es de Suprema importancia. Como la belleza que durmió cien años en el palacio alrededor del cual había crecido un bosque inmenso, el Príncipe, tu herencia Divina, ha venido a librarte y a reclamarte de nuevo. ¡Qué regocijo hay en el palacio y en los lugares devastados cuando el bullir de la vida y el dominio lo han puesto de nuevo en orden! ¡Qué regocijo y qué emoción siente tu pobre vida cuando entra en su filiación!

Con una sola barrida de tu poderoso poder limpias de tu mente todos los pensamientos atadores que te han mantenido en el pozo y te han hecho pagar hasta el último cuadrante. Eres Supremo, eres Supremo.

Tu Palacio o Cuerpo es Supremo; es maravilloso, vibra con una nueva vida. Resplandece con nueva fuerza. Tu yo Divino sale y afirma su Poder. ‘Escudriña las coyunturas y la médula’ y persigue todas las sombras de temor y duda, de pecado y enfermedad, hasta echarlas fuera. ¡Despierta! ¡despierta! ¡despierta! La trompeta de tu Hora suena de nuevo. Estás libre, estás en el poder y tienes dominio. Regocíjate y alégrate, YO SOY Supremo.

Cuando entras en el conocimiento de que eres un Hijo y eres Supremo, te conviertes entonces en obrador de milagros o demostrador de esta verdad. Tu fe, que era como un grano de mostaza, ahora florece como un poderoso roble y cubre un millón de llanuras. Hablas ahora con autoridad; tu YO SOY te aconseja y te guía.

Conforme la idea es traída para manifestación o expresión, asegúrate de que esa idea de vida sea fresca, resplandeciente y hermosa. Asegúrate de mantenerla juvenil, pues la juventud es crecimiento en la dirección correcta. La Vida no tiene conocimiento del tiempo; es eterna y no puede ser empañada, arrugada ni convertida en el cuadro de horarios de la edad material. Deja de lado esa vieja creencia de que tienes tantos años. Eres Supremo y eterno; no registras nada sino juventud eterna.

¿Cuáles son los atributos de la juventud, sino la fuerza, la alegría y el amor? ¿Tienes estas cualidades en tu composición? ¿Haces feliz a la gente cuando la encuentras? ¿Irradias este espíritu de juventud? Es tu provincia; empieza a ser gozoso.

Si quisieras ser fuerte, no sostengas ante tu mente la imagen de un armenio hambriento. Aférrate a Hércules. Si quisieras ser joven, no medites en el aspecto de Matusalén. Toma la juventud y aférrate a ella. Satura tu pensar con aquello que deseas ver manifestado en tu cuerpo. Si estuvieras buscando un cierto color, digamos rojo, no estarías pensando en púrpura; el rojo estaría en tu mente, de modo que al instante en que entrara en tu campo de visión lo reconocerías. Lo que sostienes en la mente será atraído hacia ti. Asegúrate de sostener la nobleza en la mente, pues eres el hijo de un Rey. Olvida, perdona y bendice a toda la humanidad. Regocíjate y ríe. Rehúsate a aceptar nunca cualquier condición adversa. Mantén tu sonrisa ante ellas, y rehúsate a dejar que te aferren.

YO SOY un hijo del Rey. Me encuentro libre y gozoso. Me encuentro feliz y despreocupado. Encuentro que las condiciones pasadas se desmoronan y desaparecen. No importa si he morado en oscuridad y duda, superstición y temor durante años; un solo momento y estoy libre. Suelto las cadenas que han atado a mí estos pesos pesados, y ruedan por la montaña hasta el profundo estanque del olvido. Rastreo estas condiciones erradas hasta aquella idea que las trajo a manifestación, y allí las suelto y las dejo ir. Libero a aquellos que han estado atados, y por ello soy libertado y bendecido. ¡Oh, gloriosa vida, uno con Dios, uno con mi Padre y Uno Con todo el universo!

Canta cantos de alabanza y acción de gracias. Entrégate a ti mismo y a tu cuerpo a un glorioso servicio de alabanza. Alaba tu maravilloso cuerpo. Perdónalo de todas esas cosas malas de las que lo has acusado. Dile: ‘Ni yo te condeno’; eres libre. Eres el templo del Dios viviente. Eres un glorioso templo radiante, hermoso de contemplar; me regocijo sobre ti.

Cuando comiences este servicio de alabanza, una manada de pensamientos sucios, enfermos y pecaminosos saldrá corriendo de tu mente, y con ellos la superstición y el temor, y entrarán en los cerdos como medio de destrucción. Y tú, parado allí contemplando el mar de infinita fortaleza, regocíjate, regocíjate, regocíjate.

En el Principio

En el principio. ¿Qué evoca eso a tu mente? ¿En qué piensas cuando dices: ‘En el principio’? ¿Puedes llevarte mentalmente a un lugar de silencio enmudecido donde nada estaba aún manifestado, es decir, ‘en el principio’? Entonces te alejas del principio y comienzas a ver aparecer la creación. ¿De qué apareció? ‘En el principio’, antes de que una sola planta o animal hubiera salido a la luz, no había sino silencio. ‘La sustancia de las cosas que se esperan’ es el material del que fue hecha la creación.

Este hermoso mundo nuestro fue hecho de algo, debes admitirlo. No fue sacado de la nada o del vacío. Fue formado y moldeado de la sustancia, sustancia-pensamiento, que se hizo visible.

Un concepto perfecto de una cosa descansaba en la mente del Padre, y cuando allí fue perfeccionado, fue traído a la luz y hecho una ‘Palabra Viva’, o la ‘palabra hecha carne’. Y así hoy nada es hecho de la nada. Debes tener algo de donde crearlo. Debes tener sustancia con la que hacer una cosa, y cuando llevas todo este razonamiento de regreso a ‘En el principio’, comienzas a comprender qué cosa maravillosa es esta sustancia-pensamiento. Solamente piensa en ello: es el cimiento o sustancia, causa y efecto, de todo.

¿Te has detenido alguna vez a pensar de dónde vino realmente un palo de madera? Respondes: creció. Sí, pero aun concediendo que creció, debe tener algo de qué crecer, algo de qué formar su sustancia visible. Ciertamente el roble terminado está en la bellota, pero después de todo, ¿qué es exactamente lo que hace las células y las fibras y finalmente el sólido roble? Dices que un hombre ‘crece’ desde un bebé, o dices que se desenvuelve, pero ¿qué es lo que provee el acompañamiento material del crecimiento?

Llevando todo esto de regreso a ‘En el principio’, encontramos que todo tuvo primero su origen en la Mente, y que la Mente es la sustancia o algo informe del cual la creación fue extraída, y el Mandato ‘Sea hecho’ fue el poder que le dio forma a su fin deseado. Antes de que puedas escribir una carta, ésta se forma en la mente; inmediatamente te pones a reunir el material que la conforma. Si construyes una casa, primero lo haces mentalmente, y allí la imagen de la cosa descansa eternamente. Gradualmente, conforme reúnes el material y los obreros, ves tu imagen o cuadro mental traído a la realización.

Así ocurre con una demostración de salud. Primero debes reunir los pensamientos o sustancia-Mente del cual la salud está hecha. Mediante el dibujar cuidadosamente tus argumentos y poner un cimiento a tus argumentos, comienzas a ver tu imagen o cuadro de salud manifestado en la carne, y tenemos lo que se llama sanación.

Uno de los más grandes procesos de moldeado, que trae a una demostración formada o enmarcada esta divina sustancia Informe, es la FE. Por supuesto que sabes esto, y dices: bueno, después de todo estamos justo donde comenzamos hace años, de regreso a la idea llamada ‘Fe’. Pero tal vez nunca te has detenido a considerar lo que ‘Fe’ realmente significa.

Cuando se la entiende metafísicamente, supera el desear y el anhelar y se vuelve una sabiduría no-resistente y no-ansiosa, que relaja y al mismo tiempo está agudamente alerta. Es similar a algo positivo, como cuando enciendes un interruptor esperas que la corriente eléctrica opere. Así la Fe, cuando es elevada a la más alta comprensión, se vuelve un poder motor más positivo que la electricidad. ‘Tu fe te ha hecho íntegro.’ No tu anhelar o desear, ni siquiera tu desear, sino tu FE.

Necesitamos cultivar la misma Fe que la mujer que tocó a Jesús y recibió su sanación, la Fe del hombre descolgado a través del techo, la fe del Centurión. Cuando comenzamos a comprender que estamos aliados con el Padre interior, comenzamos a expresar esta autoridad que esta alianza hace posible.

Cuando alguien viene a ti en busca de ayuda, tiene Fe en ti y en que puedes hacer la obra. No buscan al tú material, sino al Padre dentro de ti, que por una u otra razón ha sido manifestado a ellos a través de ti; de ahí que lo buscan a Él a través de ti. Recuerda que tú no tuviste nada que ver con esta decisión; ellos lo buscan a Él a través de ti, porque vieron al ‘Padre en ti’ hecho visible o porque oyeron a otros dar testimonio del hecho. ¿Cuál es entonces tu deber en este asunto, sino decir con el Padre a tu paciente: ‘Tu fe te ha hecho íntegro, toma tu lecho y anda’? Y si te atreves a hacer tal cosa en la santidad de esta alianza, tu paciente tomará su lecho y andará, sanado y renovado.

‘No tengas miedo’ de aliarte con tu Padre. Deja de reclamar la paternidad material. No eres un Jones, ni un Smith, ni ningún otro, si eso significa que llevarás la insignia de una herencia material; eres el hijo de un Rey, y has de ocuparte en los negocios de tu Padre. Puede ayudarte en tu obra el ir de regreso a ‘En el principio’ y limpiar tu mente. Llévala de regreso al tiempo en que nada estaba aún manifestado al mundo, y comienza luego tu proceso de razonamiento ‘Sea hecho’, sacando a manifestación solamente lo que deseas ver manifestado.

Si desearas construir una casa, no sostendrías en mente una cueva o choza, sino una casa terminada. Así ocurre con la salud, la riqueza y la felicidad: debes sostener tu ‘patrón mostrado a ti en el monte’ en tu mente continuamente. En ciertas etapas de la construcción, una casa no parece mucho más que un montón de escombros, y sin embargo de esto sale el producto terminado. La cáscara debe ser rota y el capullo debe ser destruido antes de que puedan venir las etapas avanzadas de la demostración. Tal vez al principio te parezca pestilencia, necesidad y hambre ‘salir’ a este mar de leyes materiales, pero si tu fe está fija, olvidándote de tu propia vida y manteniendo tus ojos arriba, nada sino progreso continuo puede venir a ti, y no te hundirás.

‘Me levantaré e iré a mi Padre.’ Este es el primer paso al regresar de una ‘tierra lejana’. Levántate, donde quiera que esto te encuentre, y regresa a tu padre. Él está dentro de ti, esperando aliarse contigo. Todo el poder te será dado a través de Él, y los años o meses de equivocaciones y errores se desvanecerán.

Y cuando tú y tu Padre hagan un viaje al Reino, encuentras que ‘el Reino de los cielos está dentro de ti’. Vas con el Padre a las partes más remotas de él y comienzas a edificar los muros caídos de tu jardín.

Dices a los lugares débiles: ‘Sed fuertes, sed renovados, recibid vuestra luz’. Hablas vida nueva a la carne y la ves manifestada, fresca y pura y con el vigor de la juventud.

¿Qué son estas arrugas y cabellos grises y ojos pobres, sino un retirarse de cierta parte del Reino, la sustancia de la vida? ¿Puede desinflarse un globo mientras el aire permanece en él? Así ocurre con nuestros cuerpos: hasta que la Mente-Dios libere la ‘Palabra hecha carne’ de nuestro cuerpo, es imposible que muestre un solo signo de edad o decadencia. Ahora sal a tu Jardín y alisa estos lugares sin vida, reclama de nuevo la venida del ‘Reino de los cielos’. Pon la edad en fuga con tu conocimiento de que la Mente, la Vida, Dios, tú y tu Padre son eternamente jóvenes y hermosos, y no toman conocimiento del tiempo ni de las condiciones que son exteriores a ti.

‘No lo que entra, sino lo que sale del hombre, contamina al hombre.’ Piensa en esto, querido lector. Supongamos que sonríes; ¿esta condición tiene lugar desde dentro o desde fuera? Desde dentro, por supuesto, dices, y es una cosa voluntaria; eres en pequeña medida, al menos, consciente del esfuerzo mental cuando sonríes. Haces lo mismo cuando aparece una arruga. La carne sin pensamiento no podría registrar una arruga o producir un cabello gris más de lo que podría un globo de cristal, si no fuera por la acción voluntaria o involuntaria de la mente detrás de él. Puedes retener o dar una sonrisa, y el mismo poder es tuyo cuando se trata de la arruga, o de un cabello gris, o de un ojo débil o un cuerpo enfermo, y llevándolo un paso más adelante, añadimos: o de una billetera vacía.

Pues ‘En el principio’ todo fue creado de algo, y este ‘algo’, admitirás, era la mente o sustancia, y es infinita y siempre presente. Tu Padre, con quien estás aliado, es la fuerza o poder capaz de llamar esta sustancia a la existencia y darle forma en las cosas ‘esperadas’. Terminas tu producto mentalmente, te comunicas con el Padre y das forma a tus deseos, y luego los pronuncias a la existencia.

No importa dónde te encuentre esto, no importa qué limitaciones se hayan puesto sobre ti; cuando una vez te alías con el Padre interior y llevas tus demostraciones de regreso a ‘En el principio’, comprendes que tienes la oportunidad de trabajar todo de nuevo, o de liberarte de condiciones objetables y traer cosas nuevas. Cuando existe una condición que te es objetable y que no es buena, tu YO SOY o Padre interior lleva sus patrones al arca, y entonces las aguas purificadoras envuelven el cuerpo-tierra y lo lavan limpio de todas las condiciones que son indeseables. El cuerpo es purificado, y cuando las aguas bajan, encontramos todo el cuerpo-tierra fresco y nuevo, listo para sacar el patrón de nuevo.

‘He aquí, yo estoy a la puerta y llamo.’ Ábrele, tú, buscador de la Verdad; abre tu mente a Él y déjalo salir a tu vida. Él está ya dentro de tu corazón y pide admisión al Jardín. Ábrele y alíate con Él, y verás mundos cambiar ante tus propios ojos. ‘Mis palabras son espíritu y son Verdad y no volverán a mí vacías.’ Ese es ahora tu poder. ¿Comprendes? Puedes ahora hablar con autoridad, porque eres uno con el Padre.

‘Transformaos por la renovación de vuestra mente.’ No puedes ser transformado por nada externo a ti mismo; esta transformación debe proceder de adentro hacia afuera. Si puedes saturar tu mente con juventud y fuerza, hasta ser inconsciente de la edad, la juventud se posará inclinada sobre tu frente. Cuando tu mente está llena de felicidad, una sonrisa tras otra ondula por tu rostro, casi sin esfuerzo consciente. Esta es la clave de toda la situación. Satura tu mente con la idea y coopera con el Padre interior, en quien no hay ni sombra de variación, y que ya está esperando para traer a tu vida cosas que ‘ojo no ha visto, ni oído ha escuchado’.

Regresa al lugar de ‘En el principio’ y declara tu paternidad Divina, deshazte de tantos años o tales condiciones; alíate muy estrechamente a la idea de que la Vida es espíritu, inmutable y perfecta, y sobre la cual no pueden escribirse limitaciones. Hazte muy consciente del hecho de que eres Espíritu y que Dios es Espíritu, y esta es tu autoridad para aliarte con el ‘Padre interior’. ¿Puede algo ser más claro, entonces, que tienes ahora mismo en tu posesión todo el poder y que nada puede de modo alguno dañarte?

No importa si a los sentidos eres un fracaso, pobre, enfermo, bajo el yugo de mil y un temores o leyes materiales; he aquí, ahora vienes a lo tuyo, y puedes esperar ver montañas derretirse y colinas ‘saltar como corderos’ ante esta comprensión renovada. No importa lo que las leyes hechas por el hombre digan sobre ti. Pueden colgarte cualquiera de una docena de cosas. Puedes estar bajo el yugo de la ley horoscópica que dice ciertas cosas porque naciste en cierta fecha, pero todo esto es como leve vilano.

Es llevado de un lado a otro por los vientos de la mente mortal y solamente puede echar raíces donde se le da permiso para hacerlo; hasta entonces es una mera nada flotando sin destino ni objetivo, buscando alojamiento donde lo encuentre. La Ley de Dios, inmutable y perfecta, te ha hecho Libre, y esta es la única ley a la que estás llamado a obedecer. Dios es tu Padre; no estás bajo yugo ni del pensamiento de la familia ni del de la raza. Solamente has de heredar las cualidades del espíritu. ¿Cuáles son esas cualidades?

‘He aquí, yo estoy a la puerta y llamo.’ Déjalo salir a tu jardín, querido buscador de la verdad; alíate con el ‘Padre interior’, mora con Él en el Reino de los cielos y ponte en unidad con esta corriente dadora de vida. Esta es tu herencia de gozo: reclámala, úsala, hazla tuya.

Esta es tu herencia de gozo. Reclámala, úsala, hazla tuya.

PDF Original

Descarga el PDF original de Abdullah: Maestro, Sanador para leerlo sin conexión o guardarlo en tu biblioteca.