Entra en el deseo, no camines hacia él

Hay una diferencia entre tratar de llegar a algún lugar y vivir como si ya hubieras llegado. Lo primero agota. Lo segundo es el trabajo.

Entra en el deseo, no camines hacia él
La mayor parte del esfuerzo se siente como correr cuesta arriba en arena. Empujamos por lo que queremos, nos quedamos cortos, empujamos más fuerte, nos quedamos más cortos. Eventualmente concluimos que no empujamos lo suficiente, y nos derrumbamos, y nos culpamos por el derrumbe.

Neville ofrece una postura completamente distinta. La llama vivir en el fin. Suena sencilla y lo es. También suena pasiva, y no lo es.

Vivir en el fin significa que no te paras afuera del deseo cumplido tratando de alcanzarlo. Entras dentro del deseo cumplido y lo habitas. Piensas los pensamientos que el tú cumplido pensaría. Realizas las pequeñas acciones que el tú cumplido realizaría. Hablas con el tono tranquilo que el tú cumplido usaría.

No te mueves hacia el deseo cumplido. Te mueves dentro de él. Y desde adentro, todo lo de afuera se reorganiza.

La mente que dirige el espectáculo cada día tiene mil hábitos entrenados en la carencia. Vivir en el fin es la práctica paciente de reemplazar esos hábitos con hábitos entrenados en la plenitud. No fingiendo. Reemplazando.

Prueba esto hoy. Elige una pequeña cosa que la versión cumplida de ti haría distinta. No algo grandioso. Algo pequeño. La forma en que saludas a tu pareja en la mañana. La forma en que te sientas en tu escritorio antes del primer correo. La forma en que respiras en el ascensor. Haz esa pequeña cosa como aquel que ya recibió.

No persigas. Habita. El fin no es un lugar al que se llega. Es un lugar desde el que decides vivir, comenzando ahora. Con Amor,

Dra. Athena ❤️