Las dos palabras que construyeron tu vida

Cada realidad que has vivido comenzó con una frase silenciosa dentro de ti. Dos palabras que pronunciaste mil veces sin notarlo.

Las dos palabras que construyeron tu vida
Hay dos pequeñas palabras que han dado forma a cada momento de tu vida. Las has dicho más veces de las que puedes contar, muchas veces sin notarlo. Yo soy. Dos sílabas. La frase más poderosa que pronunciarás jamás.

La mayoría las decimos con descuido. Estoy cansado. Estoy atrasado. No soy suficiente. Entregamos la frase más sagrada de cualquier idioma al humor pasajero más ruidoso dentro de nosotros, y nos preguntamos por qué el mundo nos la sigue devolviendo.

Neville enseñó que Yo soy es el nombre que Dios usa para sí mismo en la zarza ardiente. No una descripción. Una declaración. Un acto creador. Cuando dices Yo soy, no estás reportando lo que es. Estás eligiendo lo que será.

Cada vez que dices Yo soy, no estás describiéndote. Te estás creando. El mundo no tiene más remedio que seguir lo que declaras.

Hoy es el primer día del programa porque nada más puede construirse hasta que esto esté en su lugar. Antes de imaginar una vida nueva, debes primero recordar que el que imagina es divino. Antes de asumir un nuevo yo, debes primero saber que el que asume es la fuente de toda realidad.

Prueba esto, despacio: siéntate en silencio y di Yo soy. Solo esas dos palabras. No completes la frase. Déjalas reposar en tu lengua como una oración. Nota cómo responde el cuerpo. Nota cómo algo dentro de ti se endereza, se asienta, recuerda.

Este es el trabajo. El resto de los veintiún días no es más que aprender a usar esto con cuidado. Con Amor,

Dra. Athena ❤️