Ser un desorientado no es difícil, es uno más del montón, es una unidad que consume, es un esclavo al servicio de las tinieblas: vicios, placeres, tristezas, desolación y muerte.
En este pequeño libro encontrarás orientación para saber quién eres. La Sabiduría Gnóstica te da el punto de partida, la palanca que pedía Arquímedes para mover el Universo; ese punto de apoyo es tu propio cuerpo, aprende a conocerlo y moverás el universo.
Samael Aun Weor
Capítulo I: ¿QUÉ ES GNOSIS?
“Toda teoría es gris, y sólo es verde el
árbol de dorados frutos que es la vida. ”
- Goethe.
Gnosis significa conocimiento, sabiduría. La Gnosis es el conocimiento de una sabiduría trascendental y transformativa que enseña a la humanidad a ver, oír y palpar todas las cosas que hasta el momento se señalaban como grandes misterios y enigmas.
La Gnosis es una verdadera escuela científica de iniciación en la vida, que persigue una transformación del ser humano, pretende que cada hombre cambie desde sus principios básicos y costumbres, que se convierta en verdadero hombre.
La Gnosis en sí pretende que cada hombre tenga un espíritu vasto y lúcido que intente establecer un nuevo orden racional científico en las costumbres generales del Vivir, inspirándose en las leyes inmutables de la naturaleza.
El conocimiento de la ciencia gnóstica abarca los cuatro pilares del saber humano: Ciencia, Arte, Filosofía y Mística.
La gnosis con un estilo de vida, como una filosofía mística se fundamenta sobre una concepción racional y científica del universo.
El gnosticismo aparece en épocas de crisis, de perturbación social y espiritual, como una corriente ideológica importante para que el ser humano alcance una transformación física, psíquica, social y espiritual, que le permita conocerse a sí mismo, conocer sus propios defectos y errores, que lo conducen prematuramente a la vejez, a la tumba, a la desintegración.
Esta sabiduría la encontramos en los Misterios de Mitra, de Eleusis, en el Hermetismo, en los Misterios de Dionisio, de Hécate, de la Gran Madre, de Serapis, de Cibeles, de Isis, también en el Orfismo y el Pitagorismo, en los libros egipcios y tibetanos.
La gnosis se desarrolla en el seno del cristianismo conociéndose como el cristianismo primitivo o cristianismo esotérico, para luego disolverse en innumerables sectas, las cuales se fueron convirtiendo en sociedades secretas a medida que el esoterismo se fue haciendo más fuerte.
Cuando el hombre comienza a observarse detenidamente a sí mismo, desde el ángulo de que no es UNO sino muchos, obviamente ha iniciado el trabajo serio sobre su naturaleza interior.
La gnosis da la metodología y enseña el “modus operandi” mediante el cual puede uno ser asistido por fuerzas superiores a la mente.
En la antigüedad se decía: “Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo”, que se formula con la síntesis de todas las teorías, es el conocimiento superior.
Es claro que en esto suelen haber hoy raras excepciones que tenemos que buscar con la linterna de Diógenes; esos casos raros están representados por los hombres verdaderos: Buddha, Jesús, Hermes, Quetzalcóatl, etc.
El hombre-máquina es la bestia más infeliz que existe en este valle de lágrimas, pero él tiene la pretensión y hasta la insolencia de auto titularse “rey de la naturaleza”.
“Noce Te Ipsum”. “Hombre conócete a ti mismo” ésta es una antigua máxima de oro escrita sobre los muros de Delfos en la Antigua Grecia.
El hombre, ese pobre animal intelectual, que se califica equivocadamente de hombre, ha inventado millares de máquinas complicadísimas y difíciles y sabe muy bien que para poder servirse de una MÁQUINA, necesita a veces de largos años de estudio y aprendizaje, pero en cuanto se trata de sí mismo, se olvida totalmente de este hecho, aunque él mismo sea una máquina más complicada que todas las que ha inventado.
No hay hombre que no esté lleno de ideas totalmente falsas sobre sí mismo, lo más grave es que no quiere darse cuenta de que realmente es una máquina.
La máquina humana no tiene libertad de movimientos, funciona únicamente por múltiples y variadas influencias interiores y choques exteriores. Todos los movimientos, actos, palabras, ideas, emociones, sentimientos, deseos, de la máquina humana son provocadas por influencias exteriores y por múltiples causas interiores extrañas y difíciles.
El animal intelectual es un pobre títere parlante con memoria y vitalidad, un muñeco viviente que tiene la tonta ilusión de que puede hacer, cuando en realidad de verdad nada puede hacer.
Imaginad que ese muñeco puede cambiar de dueños a cada momento. Debéis imaginar que cada dueño es una persona distinta, tiene su propio criterio su propia forma de divertirse, sentir, vivir, etc.… etc… Un dueño cualquiera queriendo conseguir dinero apretará ciertos botones y entonces el muñeco se dedicará a los negocios, otro dueño, media hora o varias horas después tendrá una idea diferente y pondrá a su muñeco a bailar y a reír y un tercero lo pondrá a pelear, un cuarto lo hará enamorar de una mujer, un quinto lo hará enamorar de otra, un sexto lo hará pelearse con un vecino y creará un problema de policía, y un séptimo le hará cambiar de domicilio.
Así el pobre animal intelectual, querido lector, un muñeco mecánico como el de nuestro ejemplo, cree que hace cuando en realidad nada hace, es un títere de carne y hueso controlado por una legión de entidades energéticas sutiles que en su conjunto constituyen eso que se llama Ego, Yo Pluralizado, Satán, Yo Psicológico o Defectos.
Toda teoría es gris, y sólo es verde el árbol de dorados frutos que es la vida.
Capítulo II: EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA
Es urgente que sepamos que la humanidad vive con la conciencia dormida. Las gentes trabajan soñando, las gentes andan por las calles soñando, las gentes nacen, viven y mueren soñando.
Cuando hemos llegado a la conclusión de que todo el mundo vive dormido, comprendemos la necesidad de despertar. Necesitamos el despertar de la conciencia, queremos el despertar de la conciencia.
Las gentes confunden a la conciencia con la inteligencia o con el intelecto y a la persona muy inteligente o muy intelectual, le dan el calificativo de muy consciente. Nosotros afirmamos que la conciencia en el hombre es fuera de toda duda y sin temor a engañarnos, una especie muy particular de “aprehensión” de conocimiento interior, totalmente independiente de toda actividad mental.
La facultad de la conciencia nos da conocimiento íntegro de lo que es, de donde está, de lo que realmente se sabe, de lo que ciertamente se ignora.
La psicología revolucionaria enseña que sólo el hombre mismo puede llegar a conocerse a sí mismo.
Sólo nosotros podemos saber sí somos conscientes en un momento dado o no. El hombre mismo y nadie más que él puede darse cuenta por un instante, por un momento de que antes de ese instante, antes de ese momento, realmente no era consciente, tenía su conciencia muy dormida, después olvidará esa experiencia o la conservará como un recuerdo, como el recuerdo de una fuerte experiencia.
Es urgente saber que la conciencia en el animal racional no es algo continuo, permanente. Normalmente la conciencia en el animal intelectual llamado hombre, duerme profundamente.
Raros, muy raros son los momentos en que la conciencia está despierta; el animal intelectual trabaja, conduce carros, se casa, muere, etc., con la conciencia totalmente dormida y sólo en momentos muy excepcionales despierta.
La vida del ser humano es una vida de sueños, pero él cree que está despierto y jamás admitirá que está soñando, que tiene la conciencia dormida: si alguien llegara a despertar se sentiría espantosamente avergonzado consigo mismo, comprendería de inmediato su payasada, su ridiculez. Esta vida es espantosamente ridícula, horriblemente trágica y rara vez sublime. La enseñanza gnóstica tiene por objeto despertar conciencia. De nada sirven diez o quince años de estudios en la escuela, el colegio y la universidad, si al salir de las aulas somos autómatas dormidos. No es exageración afirmar que mediante algún gran esfuerzo puede el animal intelectual ser consciente de sí mismo tan sólo por un par de minutos.
Cuando hemos llegado a la conclusión de que todo el mundo vive dormido, comprendemos la necesidad de despertar.
Capítulo III: LA IDENTIFICACIÓN
Jamás resulta tarea fácil eliminar las emociones negativas; perder toda identificación con nuestro propio tren de vida; problemas de toda índole: negocios, deudas, pago de letras, hipotecas, teléfono, etc., etc.
Esta identificación de nuestros problemas nos hace abstraernos de nosotros mismos, andamos soñando, fascinados con nuestros problemas.
Es necesario dejar de soñar, es necesario despertar conciencia; y ese proceso del despertar debe realizarse en todo momento, en todo lugar.
El ser humano no sólo sueña cuando su cuerpo físico duerme, sino que también sueña cuando su cuerpo físico no duerme.
Cuando uno se acuerda de sí mismo, cuando trabaja sobre sí mismo, cuando no se identifica con todos los problemas y penas de la vida, de hecho, va por la senda vertical.
El trabajo sobre sí mismo es la característica fundamental de la rebeldía psicológica, de la transformación del ser humano, se ocupa de cierta transformación del momento presente en que nos encontramos.
Necesitamos aprender a vivir de instante en instante.
Vivir en plena atención, en plena auto observación de nosotros mismos, vivir alertas a lo que pensamos, sentimos y actuamos; es definitivo, hay que dejar de soñar, de vivir fascinados identificados con todos los problemas.
Un buen ejemplo es el caso de María que va caminando por la calle y no escucha el saludo de un amigo, en el momento preciso que ella se decía en la mente: Por la tarde le pagaré a la modista y…
En este caso María no recibió el saludo de su amigo, por la falta de conciencia en lo que hace. Pues su pensamiento está en sus problemas.
Es necesario dejar de soñar, es necesario despertar conciencia; y ese proceso del despertar debe realizarse en todo momento, en todo lugar.
Capítulo IV: LA AUTO OBSERVACIÓN
Amedida que uno trabaja sobre sí mismo se va comprendiendo cada vez más y más, la necesidad de eliminar radicalmente de su naturaleza interior todo eso que nos hace tan abominables.
El sentido de la auto observación íntima se encuentra atrofiado en todo ser humano; trabajando seriamente, auto observándose de momento en momento. Tal sentido se desarrolla en forma progresiva.
Ante el sentido de auto observación íntima cada uno de esos yoes que en nuestro interior habitan, asumen realmente ésta o aquella figura secretamente afín con el defecto personificado por la misma. Indubitablemente la imagen de cada uno de estos yoes tiene cierto sabor psicológico inconfundible mediante el cual captamos, capturamos, atrapamos, instintivamente su naturaleza íntima y el defecto que la caracteriza.
Es necesario tomar nota sobre nuestros estados psicológicos diarios, si es que de verdad queremos cambiar definitivamente.
Antes de acostamos conviene que examinemos nuestros hechos ocurridos en el día, las situaciones embarazosas, la carcajada estruendosa y la sonrisa sutil.
Mucho tenemos que eliminar y mucho tenemos que adquirir. Se hace necesario hacer un inventario para saber cuánto nos sobra y cuánto nos falta. Es claro que el yo pluralizado (nuestros defectos) salen sobrando, es algo inútil y perjudicial.
Si queremos dejar de ser máquinas, si queremos despertar conciencia, tener verdadera capacidad de hacer, es urgente empezar por conocernos a sí mismos y luego disolver el yo psicológico (defectos). Cuando el yo pluralizado se disuelve sólo queda de nosotros el ser verdadero.
Un gran hombre después de haberse estudiado a sí mismo descubrió que tenía doce defectos, que le estaban perjudicando. Este hombre dijo: “Así como es imposible cazar doce liebres al mismo tiempo, porque cazador que lo intentara no cazaría ninguna, así también es imposible acabar con mis doce defectos al mismo tiempo”.
Este hombre llegó a la conclusión de que sería mejor acabar primero un defecto y luego otro. Decidió dedicarle dos meses a cada defecto.
Cuando el hombre llegó a los 24 meses ya no tenía los defectos, había acabado con los defectos que le impedían llegar al triunfo. El resultado fue maravilloso. Esto hombre se convirtió en el primer ciudadano de los Estados Unidos, su nombre: Benjamín Franklin.
La enseñanza gnóstica da el método necesario para terminar con los defectos.
La enseñanza gnóstica da el método necesario para terminar con los defectos.
Capítulo V: DIVISIÓN DE LA ATENCIÓN
Hay que dividir la atención en tres aspectos:
SUJETO OBJETO LUGAR.
Tenemos que dividir la atención en tres aspectos, necesitamos comprender la honda significación del momento en que estamos accionando; ejemplo: Observad cuidadosamente a un cineasta; se encuentra dormido en su asiento, todo lo ignora, se ignora a sí mismo, está hueco, parece un sonámbulo, sueña con la película, se ha olvidado de sí mismo, cayó en el sueño profundo de la fantasía, ignora de que existe, de quien es él.
La atención consciente excluye eso que se llama identificación. Cuando nos identificamos con las personas, con las cosas, con las ideas, viene la fascinación y esa última produce sueño en la conciencia.
Tenemos que preguntarnos interiormente: ¿Quién Soy? (Sujeto); debe de preguntarse conscientemente, saber que existe, tocarse, sentirse. Seguidamente, objeto: Hay que darse cuenta de lo que se está haciendo, pues así no caemos en el error de dormir la conciencia: deberá preguntarse la razón de la acción ejemplo: ¿Qué estaré haciendo? Esto deberá hacerse mentalmente.
Ahora viene el tercer aspecto, que es el lugar: Es de vital importancia preguntarse el lugar donde se está, deberá de observar las cosas que lo rodeen, los colores de los objetos.
El ser humano fascinado, no se acuerda de sí mismo. Nosotros debemos auto recordarnos a nosotros mismos de instante en instante. Necesitamos auto recordarnos en presencia de toda representación que pueda fascinarnos.
Detengámonos ante toda representación preguntándonos ¿Quién soy? ¿Qué estaré haciendo? ¿Dónde estoy? y luego preguntarse: ¿Estaré en el plano físico o estaré fuera de mi cuerpo?… Es lógico que, si la gente vive dormida día y noche, no puede conocer el estado astral, no puede diferenciar la tercera dimensión de la cuarta dimensión, o sea el mundo de los sueños; nunca podrá saber mientras no practique el despertar de la conciencia. Dividiendo la atención en los tres aspectos lograremos entrar conscientemente al mundo de los sueños, allí encontraremos la respuesta que siempre necesitábamos para llenar el vacío interior.
Sabed que el astral o mundo de los sueños, las cosas se ven tal como aquí en el plano físico. Las gentes durante el sueño y después de la muerte ven todo allí en forma tan igual al mundo físico, que ni siquiera sospechan por ello hallarse fuera del cuerpo físico.
Aquí tenemos un ejemplo más claro del primer aspecto: SUJETO.
María Luz Fajardo se hace la pregunta del SUJETO. Y para darse cuenta de que existe en cualquiera de las dimensiones se observa detenidamente y se toca su cuerpo con el propósito de sentirse segura y de no caer en la fascinación. Todos los errores que comete el ser humano en la vida, se deben a que se olvida de sí mismo, se identifica, se fascina y cae en el sueño.
El segundo aspecto: OBJETO.
María Luz, se pregunta a sí misma cuál es su objetivo, qué está haciendo. Toda persona que quiera practicar los tres aspectos, deberá de preguntarse conscientemente, ejemplo: si está trabajando, dirá: estoy trabajando; si está comiendo dirá: estoy comiendo, etc., etc.
Esto nos da una razón más clara para asegurarnos de lo que vamos a hacer, y no equivocarnos. Hay que hacerse la pregunta mentalmente con relación al tercer aspecto de la división de la atención que corresponde al LUGAR. Tenemos que ser conscientes al preguntarnos, ¿Dónde estamos? Porque muchas veces estamos en una playa y nuestro pensamiento lo tenemos en problemas del trabajo: por lo tanto, no nos damos cuenta de dónde estamos.
Cuando nos identificamos con las personas, con las cosas, con las ideas, viene la fascinación y esa última produce sueño en la conciencia.
Capítulo VI: EL DISCERNIMIENTO
Es necesario preguntarnos los tres aspectos y luego saltar a todo instante, para así no fascinarnos de las cosas y saber si estamos en el cuerpo físico o en el cuerpo de los sueños, pues sucede que todo lo que hacemos durante el día, se repite durante la noche cuando soñamos, y al saltar en cuerpo físico no sucede nada irregular, pero sí cuando lo hagamos en el cuerpo de los sueños: al saltar en cuerpo de los sueños o astral quedamos levitando en el espacio y entonces así vamos comprobando que además del cuerpo físico tenemos el cuerpo de los sueños, astral o del alma, con el cual al tener seguridad de nuestra existencia, podemos averiguar todo lo espiritual comprobablemente.
Si hay problema en hacer el saltito, por la mirada de las personas que desconocen la Enseñanza, hay otra manera más disimulada de comprobar nuestro estado.
La otra forma como debe la persona de practicar es halándose un dedo con la intención de estirarlo. Es obvio, que, si no se estira al intentarlo, es porque estamos en cuerpo físico, pero al acostumbrarnos a practicar constantemente, cada vez que haya algo raro ante nuestros ojos, debemos de comprobarlo halándonos un dedo.
Cuando estemos en astral y lo hagamos también, ya que todo se repite en el mundo de los sueños, veremos cómo se estirará nuestro dedo ante nuestro asombro, lograremos comprobar que estamos en cuerpo astral.
Cuando el estudiante comprueba que está fuera de su cuerpo físico, se encuentra en capacidad de conocer en su plenitud los misterios de la vida y de la muerte.
Puede tener contactos directos con los Venerables Maestros de la Logia Blanca, los cuales le darán las llaves de todos los conocimientos secretos de la humanidad y de hecho será un habitante del cosmos infinito.
Cuando el estudiante comprueba que está fuera de su cuerpo físico, se encuentra en capacidad de conocer en su plenitud los misterios de la vida y de la muerte.
Capítulo VII: PRÁCTICA PARA SALIR
en Astral
El estudiante gnóstico debe ser infinitamente paciente y tenaz porque los poderes cuentan mucho. Nada se nos da regalado. Todo cuesta, estos estudios no son para los inconstantes, ni para las personas de poca voluntad. Estos estudios exigen fe infinita. Las personas escépticas no deben venir a nuestros estudios porque la ciencia oculta es muy exigente. Los escépticos fracasan totalmente. Los incrédulos no logran entrar “AL CAMINO DE LA VERDAD”.
El hombre es ternario, el CUERPO FÍSICO, ALMA (ASTRAL) Y ESPÍRITU (ÍNTIMO) EL ALMA ES LA CONCIENCIA, cuyo fluídico que es llamado en el ocultismo CUERPO ASTRAL, es el mismo que sale del cuerpo físico al mundo de los sueños. El Alma debe aprender a entrar y a salir del cuerpo físico a voluntad.
Las CUATRO CONDICIONES que se necesitan para despertar nuestra conciencia y liberarla del YO PSICOLÓGICO, es: SABER SUFRIR, SABER CALLAR, SABER ABSTENERSE Y SABER MORIR.
Las CUATRO CONDICIONES que se necesitan para despertar nuestra conciencia y liberarla del YO PSICOLÓGICO, es: SABER SUFRIR, SABER CALLAR, SABER ABSTENERSE Y SABER MORIR.
Capítulo VIII: PRÁCTICA
El estudiante deberá acostarse en posición decúbito dorsal (boca arriba), cerrar lentamente los ojos y relajando totalmente el cuerpo se concentrará en la pronunciación del mantram FA-RA-ON. Luego doblará las piernas y volverá a pronunciar FA-RA-ON. Cada sílaba se pronuncia en una sola respiración. Posteriormente se alargará el mantram mentalmente, y el discípulo necesariamente aparecerá en el mundo astral, si desea pedir información viajará a cualquier templo de la LOGIA BLANCA, o hablar con el MAESTRO JESÚS DE NAZARETH, EL CRISTO.
Algunas personas tendrán resultados positivos inmediatamente y podrán tener experiencias en al mundo astral. Otras en cambio tendrán que ser más constantes en la práctica y no desmayar, ya que tarde o temprano se verán salir en cuerpo astral dejando en la cama su cuerpo físico.
Algunas personas tendrán resultados positivos inmediatamente y podrán tener experiencias en al mundo astral.
Capítulo IX: LA REVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA
Lo primero que se necesita para despertar, para comprender nuestra propia miseria, vanidad y dolor. Después comienza el Yo a morir de momento en momento. Es urgente la muerte del Yo Psicológico (los defectos). Sólo muriendo nace el ser verdaderamente consciente en nosotros, sólo el ser puede ejercer verdadera autoridad consciente, despertar, morir, nacer. Estas son las tres fases psicológicas que nos llevan a la verdadera existencia consciente.
Hay que despertar para morir y hay que morir para nacer internamente. Quien muere sin haber despertado se convierte en un Santo Estúpido.
Quien nace sin haber muerto se convierte en individuo de doble personalidad, la muy justa y la muy perversa.
Para autorrealizarse espiritualmente es necesario vivir tres factores, Morir… (Matar nuestros defectos) Nacer… (Aprovechar debidamente nuestras energías) y Sacrificio… (Servicio al prójimo).
Seguidamente se explican mejor estos factores.
La eliminación de los defectos se logra poniendo en práctica un método gnóstico que tiene como base el empuñar la espada de la voluntad.
Crear nuevos vehículos o sentidos internos por medio del proceso científico de la transmutación alquímica de las energías en el propio laboratorio Humano. A medida que el alumno va alcanzando grados de conciencia en su trabajo esotérico, los maestros de la Logia Blanca los guían. El servicio desinteresado en ayuda de la pobre humanidad doliente, vestir al desnudo, darle pan al hambriento, curar enfermos, invitar a otros a conocer este camino espiritual o enseñárselos. Mediante los tres factores mencionados: Eliminación de nuestros defectos, transmutación alquímica de nuestras energías y el servicio a la humanidad logramos perfeccionarnos totalmente. Este es el único camino espiritual.
La eliminación de los defectos se logra poniendo en práctica un método gnóstico que tiene como base el empuñar la espada de la voluntad.
Capítulo X: EL YO PSICOLÓGICO
Todos somos títeres de lo Yoes, egos, demonios o defectos. Por todas partes se oyen lamentos, guerras, sangre, pestes, fusilamientos, raptos, asesinatos, etc. Este es el castigo actual de la humanidad. La humanidad entera es manejada como un títere, controlada por los egos. Ellos matan, roban, violan, mienten, etc., y después de los actos, su conciencia embotellada empieza a llorar y la persona que sirvió como instrumento de la acción cuenta que no supo a qué horas se embruteció.
El cerebro es el órgano transmisor, el órgano que recibe las órdenes y las distribuye al cuerpo según el defecto que domina nuestra mente en ese momento.
Es el cerebro el centro control del cuerpo físico. Del 100 por ciento de órdenes que emite el cerebro al cuerpo físico, el 99 por ciento son controladas por el Yo Psicológico.
Raras veces el hombre ha recibido un llamado de piedad, de amor, de armonía, cuando tenemos esas inquietudes de amor por algún momento, es porque el Real Ser Crístico dentro de nosotros, o la pequeña porción de conciencia (que es solo el 3 por ciento) que tenemos, ha penetrado en ausencia de los Yoes, al cerebro para darnos una señal de auxilio. Damos un aliento de Paz, pero, esto no dura mucho, puesto que el Yo es tan perverso que no permite que nos demos cuenta de que existe una poderosa molécula crística dentro de nosotros.
El cerebro es el órgano transmisor, el órgano que recibe las órdenes y las distribuye al cuerpo según el defecto que domina nuestra mente en ese momento.
Capítulo XI: MUERTE DEL YO
Así se encuentra nuestra conciencia embotellada por el Yo Psicológico o nuestros defectos. A medida que logremos pulverizar un defecto o un vicio aumentaremos conciencia en poder, sabiduría y amor. Nuestra voluntad es nuestra espada del poder, comencemos a cultivarla para lograr del embotellar la conciencia.
La actual humanidad ya no quiere más teorías, ya no más leyes, ya no más mentiras, quiere salir del círculo vicioso que lo rodea, quiere saber la verdad de la existencia. A través del tiempo el hombre ha hecho mal uso de sus facultades que le fueron dadas por la Divina Jerarquía, y como producto de eso, adquirió la conciencia solo negándose a sí mismo, matando a los defectos vigilándose a sí mismo, se puede triunfar.
Hablar del Yo Psicológico, es hablar de las bajas pasiones, los errores de carácter, los defectos, vicios. El hombre está lleno de moléculas LUNARES, es completamente negativo. Jesús el Gran Rabí, pasó su cuerpo lunar a cuerpo SOLAR. Por eso los grandes pintores esotéricos pintan a Jesús sin sombra, eso quiere decir que el Gran Rabí, pulverizó a los mercaderes de su Templo, que simbolizan los defectos o Yoes y los sacó para lograr limpiar su cuerpo y tener Luz solar.
Mientras nosotros no erradiquemos todos los demonios que llevamos dentro no llegaremos a tener cuerpo solar. Sólo trabajando con la transmutación alquímica de nuestro laboratorio humano, podemos cambiar nuestras energías lunares o solares. Se dice que cuando una persona es demasiada perversa la tildan de Negra, o dicen ese fulano tiene la conciencia negra. Y en realidad están diciendo la verdad, nuestra conciencia o nuestro hálito de vida, están embotellados por los Demonios Negros que llevamos dentro. Hay que trabajar en los tres factores que nos brinda la Gnosis para lograr la luz de que nos habló Jesús el Cristo; y esa luz es la energía solar que necesitamos para tener los Poderes Latentes que tuvimos al comienzo.
El hombre está lleno de moléculas LUNARES, es completamente negativo.
Capítulo XII: CUERPOS INTERNOS
Con la enseñanza Gnóstica, podemos ver con claridad las cosas internas, las cosas astrales, las cosas del alma, también podemos darnos cuenta que el cuerpo físico jamás ha estado solo.
Aparte de él, tenemos Seis Cuerpos más. Solamente comenzando ahora mismo podríamos verlos. Cuando el cuerpo físico está dormido, se escapan los demás cuerpos. Por las noches en los sueños nos encontramos con el Astral, junto al físico queda el vital, este cuerpo reanima al físico de las energías gastadas en el trabajo. El cuerpo Mental flota en las dimensiones junto con los cuerpos de la voluntad, de la conciencia y el íntimo. Despertando conciencia podremos verlos y tener contacto con ellos.
A cada ser le toca contestar estas preguntas:
-
¿QUIÉN SOY?
-
¿POR QUÉ EXISTO?
-
¿PARA DÓNDE IRÉ DESPUÉS QUE MUERA?
Pues estas tres preguntas están hechas directamente a su Interior.
Casi la mayoría de la humanidad vive ocupada pensando en quien es en realidad, pero no se ha puesto a trabajar para lograr tener contacto directo del Padre Interior (el Íntimo).
Cuando ya empezamos a trabajar con los tres factores, vamos teniendo información de nuestra Conciencia y ella nos da la enseñanza necesaria para saber vivir feliz.
El maestro Interno de cada quien está a la orden de cualquier discípulo que quiera entrar a trabajar por Despertar Conciencia.
El maestro Interno de cada quien está a la orden de cualquier discípulo que quiera entrar a trabajar por Despertar Conciencia.
Capítulo XIII: EL TRABAJO ESOTÉRICO GNÓSTICO
Es urgente estudiar la Gnosis y utilizar las ideas prácticas que en esta obra damos para trabajar seriamente sobre sí mismos. Sin embargo, no podríamos trabajar sobre sí mismos con la intención de disolver tal o cual “Yo” sin haberlo observado previamente.
La observación de sí mismo permite que penetre un rayo de luz en nuestro interior. Cualquier, “YO” se expresa en la cabeza de un modo, en el corazón de otro modo y en el sexo de otro modo. Necesitamos observar al “Yo” que en un momento dado hayamos atrapado, urge verlo en cada uno de estos tres centros de nuestro organismo. En relación con otras gentes si estamos alertas y vigilantes como el vigía en época de guerra, nos auto descubrimos.
¿Recuerda Ud. a qué hora hirieron la vanidad? ¿Su orgullo? ¿Qué fue lo que más le contrarió en el día? ¿Por qué tuvo esa contrariedad? ¿Cuál es su causa secreta? Estudie esto, observe su cabeza, corazón y sexo. La vida práctica es una escuela maravillosa; en la interrelación podemos descubrir esos Yoes que en nuestro interior cargamos.
La observación de sí mismo permite que penetre un rayo de luz en nuestro interior.
Capítulo XIV: LA ORACIÓN EN EL TRABAJO
Observación, juicio y ejecución, son los tres factores básicos de la disolución. Primero: se observa. Segundo se enjuicia. Tercero: se ejecuta. Cualquier incidente de la vida por insignificante que parezca, indubitablemente tiene por causa un actor íntimo en nosotros un agregado psíquico un “Yo”.
“Yo”, descubierto “in fraganti”, debe ser observado cuidadosamente en nuestro cerebro, corazón y sexo. Un Yo cualquiera de lujuria podría manifestarse en el corazón como amor, en el cerebro como un ideal, más el poner atención al sexo, sentiríamos cierta excitación morbosa inconfundible.
El enjuiciamiento de cualquier “Yo” debe ser definitivo, necesitamos sentarle en el banquillo de los acusados y juzgarle despiadadamente.
Cualquier evasiva, justificación, consideración, debe ser eliminada, si es que en verdad queremos hacernos conscientes del “yo” que anhelamos extirpar de nuestra psiquis. Ejecución es diferente; no sería posible ejecutar a un “Yo” cualquiera, sin haberle previamente observado y enjuiciado.
Oración en el trabajo psicológico es fundamental para la disolución. Necesitamos de un poder superior a la mente, Si es que en realidad deseamos desintegrar tal o cual yo. La mente por sí misma nunca podría desintegrar ningún “Yo”, esto es irrebatible, irrefutable. Nosotros debemos apelar a Dios Madre en Nuestra Intimidad. Si es que en verdad queremos desintegrar “Yoes” quien no ama a su Madre, fracasará en el trabajo sobre sí mismo.
Cada uno de nosotros tiene su Madre Divina particular, individual, ella en sí misma es una parte de nuestro propio Ser, pero derivado. Todos los pueblos antiguos adoraron a Dios Madre en lo más profundo de nuestro Ser. El principio femenino del Eterno es Isis. María, Tonanzin, Cibeles, Rea, Adonia, Insoberta, etc., etc.
Nuestra Madre Divina particular, individual, mediante sus poderes flamígeros puede reducir a polvareda cósmica a cualquier de esos tantos Yoes que haya sido previamente observado y enjuiciado.
Quien encuentre a su Madre Divina particular, encontrará el camino de todos los éxitos que lo llevará a la cúspide de la inmortalidad.
“Cualquier intento de liberación por grandioso que este sea, si no tiene en cuenta la necesidad de disolver el Ego, está condenado al fracaso.”
FIN
El enjuiciamiento de cualquier “Yo” debe ser definitivo, necesitamos sentarle en el banquillo de los acusados y juzgarle despiadadamente.