Serie Clásica

Matrimonio, Divorcio y Tantrismo

by Samael Aun Weor
Gnostic Library
Un libro de Samael Aun Weor

Matrimonio, Divorcio y Tantrismo

Estudio doctrinal y práctico de Samael Aun Weor sobre la realidad espiritual del matrimonio, el sentido del divorcio dentro de la enseñanza gnóstica, y la base esotérica del tantrismo blanco. Dos capítulos breves y densos: el primero sobre la institución matrimonial y sus desviaciones modernas, el segundo sobre el amor como fuerza cósmica y vía de regeneración.

About Matrimonio, Divorcio y Tantrismo

Matrimonio, Divorcio y Tantrismo recoge la palabra directa de Samael Aun Weor sobre uno de los temas centrales de la enseñanza gnóstica y a la vez sobre uno de los más malentendidos. La obra es breve, dos capítulos, pero cada uno toca el fondo del problema.

El primer capítulo confronta la institución matrimonial tal como existe en la cultura moderna con la doctrina esotérica del matrimonio perfecto. Distingue el matrimonio civil del matrimonio sacramental, el divorcio como mecanismo legal del divorcio como verdad espiritual, y sitúa el tantrismo blanco como la vía técnica precisa por la que el matrimonio se convierte en laboratorio alquímico real.

El segundo capítulo entra en el amor como principio cósmico. Distingue el amor verdadero de la pasión egóica, el amor del Ser del amor del Yo, el amor sacramental del enamoramiento psicológico. Samael cierra con orientaciones concretas para el aspirante que quiere transformar su unión en camino real. Léalo no como teoría sino como medida ante la cual evaluar la propia experiencia.

Matrimonio, Divorcio y Tantrismo

¡Amadísimos hermanos!

Esta es otra grandiosa obra que Nuestro Amado Maestro SAMAEL AUN WEOR, nos entrega, hay mucha sabiduría oculta, la misma que enseñó Nuestro Señor “EL CRISTO” en secreto a sus Discípulos y que hoy el Gran AVATARA de la Era de “ACUARIO”, descorre el velo para que todos los seres humanos podamos encontrar la verdadera felicidad, eso que se llama “AMOR” y que a menudo confunden los enamorados, con “EL DESEO”.

Samael Aun Weor

Capítulo I: MATRIMONIO, DIVORCIO Y TANTRISMO

Es lamentable el relajamiento de las buenas costumbres en países que se precian de civilizados. La fórmula Civil o Religiosa del Matrimonio se ha convertido en un permiso oficial para fornicar por unos cuantos días, después de los cuales viene el Divorcio. Se casan hoy y se divorcian mañana. Eso es todo. Hoy en vez de decir, vamos a dormir juntos, se dice: “VAMOS A CASARNOS”. Así se tapa un poco la cosa, se disimula, se legaliza.

Prácticamente el MATRIMONIO MODERNO se ha convertido en un NUEVO TIPO DE PROSTITUCIÓN. Conocemos el caso de mujeres que se han casado 10 y 15 veces. Muchas de esas damas son grandes artistas del cine, o Señoras del ALTO MUNDO. Nadie dice nada por sus diez o quince maridos. Estando la PROSTITUCIÓN LEGALIZADA, todo el mundo se calla la boca.

Realmente las gentes confunden la PASIÓN con el AMOR. La PASIÓN es un veneno que engaña la MENTE y el CORAZÓN. El hombre APASIONADO cree firmemente que está enamorado. La mujer apasionada podría hasta jurar que está enamorada.

Los APASIONADOS sueñan en el AMOR, le cantan al AMOR, pero jamás han despertado al MUNDO DEL AMOR. Ellos no saben qué es AMOR, sólo sueñan con él y creen estar enamorados. Ese es su error, y cuando la PASIÓN ha sido plenamente satisfecha queda la CRUDA REALIDAD, entonces viene el DIVORCIO. Aun cuando parezca exagerado afirmar que de un millón de parejas que se crean enamoradas, tan sólo puede haber una sola realmente enamorada, eso es así. Es raro hallar en la vida una pareja realmente enamorada. Existen millones de parejas APASIONADAS, pero enamoradas es muy difícil encontrarlas.

Es URGENTE disolver el YO para fabricar ALMA, sólo el ALMA sabe AMAR verdaderamente. El ALMA se robustece y fortifica con el FUEGO DEL ESPÍRITU SANTO. Es bueno saber que el fuego del Espíritu Santo es AMOR. Es bueno saber que el Fuego del Espíritu Santo es el KUNDALINI del que hablan los Indostaníes. Solo este Fuego Flamígero sexual puede abrir las Siete Iglesias del ALMA. Solo este fuego ELECTRÓNICO puede llenar el ALMA de poderes ÍGNEOS. Quien no entienda esto puede perder su ALMA, el ALMA que renuncia al SEXO y al AMOR, muere inevitablemente.

El hombre muestra su Virilidad haciendo obras de AMOR, no hablando de Amor que es incapaz de hacer. El Beso de la Madre Kundalini es para el hombre viril y para la mujer verdaderamente Enamorada de su Marido. El Beso de la Madre Kundalini es Muerte. El Beso de la Madre Kundalini es Vida. Los Apasionados no saben de estas cosas. Ellos lo único que piensan es en satisfacer sus deseos y luego divorciarse, no se les ocurre otra cosa, eso es lo único que saben hacer. ¡Pobres gentes! son dignos de piedad…

Coce y recose y vuelve a recocer tu Barro y tu Agua para que cuando tu Barro vuelva al Barro y tu Agua se evapore quede tu Ánfora de Salvación, es decir, tu Alma, resplandeciente y centelleando en las manos de TU DIOS INTERNO.

Quien vea pecado en el amor, quien odie al sexo es un Infrasexual Degenerado que quiere Castrar al Sol, pero por desgracia él mismo será el Castrado. Quien odie al amor y al sexo no comerá la comida del sol, y sus testículos se secarán y estará muerto antes de morir.

Aquellos que se creen enamorados, deben hacer la Disección al YO, deben autoexplorarse con el fin de descubrir si es pasión o amor lo que tienen en su corazón. Necesitan los enamorados conocerse a sí mismos para no ser castrados y hacer su creación viril. Si tu amor es uno y en éste amor incluyes todos los amores, tus testículos comerán la comida del Sol. Aquél que quiera entrar al Reino del Esoterismo, debe vestirse con el Traje de la Regeneración, ese es el traje de Bodas. A la mesa de los invitados donde se sientan los Ángeles, no se puede llegar sin el vestido de Bodas. Ese traje no lo pueden tener los que derraman el vino sagrado. Aquellos pocos que verdaderamente están enamorados saben que no se puede derramar el vino. Desgraciadamente son muy raros los enamorados. Casi no los hay.

Nunca falta JUDAS en los matrimonios. El Triángulo Fatal, el Adulterio, ocasiona millares de Divorcios. Parece increíble que hasta el Mismo Gran Arcano sea ahora utilizado por los tenebrosos para adulterar y satisfacer pasiones. Hasta lo más santo, lo profanan los adúlteros y fornicarios. Nada respetan los pasionarios.

La felicidad en el Matrimonio sólo es posible con la muerte de Judas. Este judas es el Yo, el Mí Mismo, el Ego Reencarnante.

Tenemos que ir de Pedro a Juan. Primero debemos recorrer el camino de Pedro y trabajar con la Piedra Filosofal (EL SEXO). Después tenemos que llegar al camino de Juan. (EL VERBO). Estos dos caminos están separados por el espantoso abismo donde sólo se oye el llanto y el crujir de dientes. Necesitamos tender un puente para unir los dos caminos, si es que verdaderamente querernos ir de Pedro a Juan, ese puente se llama Muerte. Allí debe morir judas, el Yo, el mí mismo, el Ego.

Recordad que el beso de la Madre Kundalini es Muerte y Resurrección. Despertarás un día y luego tendrás la dicha de morir en tí mismo, Judas debe morir en el puente, si es que quieres llegar al camino de Juan (EL VERBO). Es necesario que seas muerto para que seas libre y conviertas tu Barro en un ánfora de salvación (ALMA), en la que pueda volcar el Gran Señor Escondido aquella comida, aquélla bebida, la única comida y la única bebida solar con la cual puede saciar su hambre y su sed de justicia todo aquel que logra escaparse victorioso del valle horrendo de la muerte.

Pedro que declarado en Cephas, PIEDRA, representa todo el trabajo con el Sexo. Juan significa el Verbo, la Encarnación de la Palabra a través de Grados sucesivos y de sucesivas Iniciaciones Cósmicas.

Pedro muere crucificado como el Cristo y con la cabeza hacia abajo, hacía la Piedra. Indicándonos el trabajo con la Piedra Filosofal, (EL SEXO). Juan (EL VERBO) recuesta su cabeza en el corazón del Cristo Jesús como diciendo: “Dadme albergue de amor en vuestro hogar y yo os lo retornaré eterno en mi Sagrado Corazón”.

Cada cual debe hacer el puente de la muerte en sí mismo. El camino de Pedro debe unirse al de Juan, mediante la Muerte de Judas. Solo llegando a Juan encarnamos el Verbo. Realizamos la palabra, nos Cristificamos. “Más no todos comprenden el Camino de Pedro y no andan porque no saben que aún las piedras tienen corazón. Y así tampoco comprenden el camino de Juan”. Nadie puede llegar al camino de Juan sin haber recorrido el camino de Pedro, (EL SEXO). Juan (EL VERBO) nos está esperando.

Recordemos la escena aquélla del mar Tiberíades, después de la comida de pescado, Pedro mira a Juan y pregunta al Maestro; “¿y este qué?” El Maestro responde: “Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?”

Realmente el VERBO aguarda en el fondo de nuestra Arca, el instante de ser realizado. El Matrimonio Perfecto es el camino de Pedro, necesitamos tender el puente de la muerte para llegar al camino de Juan. Judas el YO es el que daña la felicidad de los Matrimonios. Judas fornica y se casa por pasión animal creyéndose enamorado. Necesitamos ahorcar a Judas en el Puente de la Muerte. Sólo así lograremos llegara a Juan. Resulta imposible la Regeneración sin la Muerte de Judas. (EL YO).

El sexo no es puro cerebro. Hasta las piedras tienen corazón y si queremos volver al sexo puro cerebro, y violamos la Ley y adulteramos, el resultado será el fracaso total, el abismo y la muerte segunda. Judas nos traiciona de instante en Instante y si no muere Judas de Instante en instante, no llegaremos jamás al camino de Juan. Cuando la gente se resuelva a morir de instante en instante reinará la felicidad en los Hogares y acabará la fornicación y el adulterio. Los divorciados son el resultado de la Pasión. Muerta la Pasión no existen los Matrimonios equivocados, ni los divorcios. Existen también, quienes se casan por puro interés económico o por conveniencias sociales. Así es como Judas vende a Cristo por treinta monedas de plata. El resultado es el Divorcio.

Hoy en día el dinero se casa con el dinero: “Tanto tienes, tanto vales, el dinero habla por ti”, así dicen los Imbéciles. Estos insultadores, estos blasfemos contra el Espíritu Santo se dicen gente práctica y constantemente se vienen casando y divorciando si es que tienen la suerte de que no los mate la bala del cónyuge resentido. Realmente esas gentes ignoran totalmente eso que se llama Amor. Empero hablan de Amor y hasta juran Amor Eterno.

Ahora están de moda las revistas con anuncios amorosos. Son chistosísimos dichos anuncios. “Mujer blanca, tanta estatura, tanto de capital, ojos de tal o cual color, peso tanto, religión tal, etc., desea casarse con un caballero que tenga tantos años, tanto de capital, tal color, tal estatura, etc., etc., etc.” “Caballero de tal culto, tal edad, tal color, etc. desea contraer matrimonio con una mujer que mida tal estatura, que tenga tal color, tal capital, etc.” Todo esto es realmente chistoso y horrible. Todo esto es Prostitución con el visto bueno de las Autoridades y de la Sociedad. El resultado de todo esto es dolor, matrimonios absurdos, prostitución y divorcio.

Se han perdido las buenas costumbres y la Unidad de los Hogares se ha venido al suelo. Ahora por estos tiempos las mujeres casadas andan solas metidas en Clubes, cantinas, cines, etc. Los sábados son días muy especiales para los hombres casados. Ese día como fin de semana, se dan el lujo de acabar con los dineros en la cantina y de adulterar miserablemente, sin importarles un comino la suerte de sus hijos. Hombres y Mujeres se han entregado a un relajamiento de las buenas costumbres y el resultado no puede ser otro sino el fracaso de los matrimonios. Lo que sobre bases falsas se construye, resulta todo falso. Eso de casarse por pasión, eso de casarse, por interés económico, por conveniencias sociales, etc., tiene que llevar al fracaso inevitablemente.

Para que haya amor se necesita plena comunión mística de los dos seres en todos los siete niveles de la Mente. No existiendo esta plena comunión en los siete niveles de la mente, el resultado es el divorcio. El Amor es como un árbol solitario iluminado por el sol. El Amor es como un niño recién nacido, el Amor es como una rosa inefable bañada por la luz del plenilunio. El Amor y la Pasión son incompatibles. El Amor y la Pasión son dos substancias que no se pueden combinar, el Amor es absolutamente inocente.

Donde hay amor no pueden existir los celos, ni la ira, ni los resentimientos, porque el Amor es incompatible con todas esas bajas pasiones. El Amor comienza con un destello de simpatía, se substancializa con la fuerza del cariño, y se sintetiza en adoración. Un Matrimonio Perfecto es la unión de dos seres, uno que ama más y otro que ama mejor.

Antes de casarse es necesario auto explorar el YO en forma muy sincera y muy profunda para autodescubrirnos totalmente. Debemos usar el bisturí de la autocrítica para extraer la pasión que tenemos dentro y ponerla sobre el tapete de las crudas realidades. Es mejor saber renunciar a tiempo que fracasar lamentablemente. Es urgente descubrir si realmente existe en nosotros la Plenitud del Amor. Únicamente sobre la base del Amor podemos realizar un buen matrimonio. Para que haya Amor debe existir entre los dos seres afinidad de pensamientos, afinidad de sentimientos, afinidad de emociones, afinidad en la acción, afinidad de religiones y de ideas etc., etc., etc. Donde no existe esta comunión mística, el amor es un imposible.

En esto del matrimonio pueden los legisladores establecer todas las Leyes que quieran, pero realmente nada lograrán. Mejorar la Felicidad de los Matrimonios sólo es posible ahorcando a Judas (EL YO). Quien quiera ser feliz en el matrimonio debe sincerarse consigo mismo y no casarse por pasión o por interés o conveniencias sociales.

Los MATRIMONIOS MODERNOS profanan el acto sexual. Los matrimonios modernos han fracasado por el abuso sexual. No quieren los matrimonios modernos comprender la Majestad Divina del Sexo. Es necesario saber que el sexo es santísimo. En la India Sagrada de los Vedas el sexo es utilizado para lograr formas más elevadas del Éxtasis. Entre los Yoguis del Indostán se utiliza el Sexo para lograr la unión con el espíritu Vital y entrar al Nirvana. A ningún sabio del oriente se le ocurriría utilizar el sexo para satisfacer pasiones carnales.

El Yoga Tántrico utiliza a la Mujer para su autorrealización Íntima. Lo mejor que tiene el Hinduismo y el Budhismo es el Tantrismo. Lo mejor que tiene la Yoga es el Sexo Yoga, EL TANTRISMO. Podemos asegurar que el Tantrismo es la esencia del Yoga. Existen tres clases de Tantrismo, el Blanco, el Negro y el Gris. Realmente lo único que sirve es el Tantrismo Blanco, en éste no existe el Orgasmo ni eyaculación del semen. En este se despierta el Kundalini, es decir, el fuego del Espíritu Santo.

Dicho fuego fortifica el Alma, la robustece y la llena de ígneos poderes terriblemente Divinos. La Sexo Yoga dice: hay que “Convertir Veneno en Medicina”. Por Veneno entienden ellos el uso de la mujer y de las bebidas espirituosas. En términos alquimistas diríamos que hay que transformar el plomo en oro.

Realmente de nada sirve la Yoga sin el Tantrismo, de nada sirve la Yoga sin su Esencia Sexual.

Los Brahmanes consideran la unión sexual como equivalente a un sacrificio Divino, y los órganos femeninos como el fuego en que se ofrece el sacrificio. La mujer Brahmán dice en uno de los textos sagrados: “Si es tu deseo utilizarme para el sacrificio, que se te conceda cualquier bendición que por mi mediación invoques”.

En el Tantrismo Budhista se alcanza el Nirvana por medio de la Mujer y el Sexo. Los Yoguis alcanzan el Éxtasis con el acto sexual sin derramar el Semen. Este es el Coitus Reservatus o sea el acto sexual sin llegar a la eyaculación del Semen. Los Yogas Tántricos pasan por una muy larga y difícil preparación antes de entrar en el terreno del Sexo-Yoga. En toda esa preparación entra la concentración, la meditación. Bandas, Mudras, Pratyahara, Pranayamas, etc.

Un texto señala que el yoghi ha de dormir con la mujer tres meses a su derecha y tres meses a su izquierda, pero sin tener contacto sexual con ella. Sólo después de esto, es que viene la unión Sexual sin Eyaculación. Este acto es el Maithuna. Así es denominado. Con Maithuna se alcanza el Nirvana. Con Maithuna se llega al Éxtasis. Con Maithuna se despierta y se desarrolla el Kundalini totalmente. Antes del acto sexual Tántrico se danza felizmente.

Yogui y Yoguina inician la Danza de Shiva y Shakti antes del Maithuna. Shiva es el Espíritu Santo y Shakti su esposo el eterno femenino. La pareja de Yoguis después de la Danza Sagrada se sientan a meditar como los Iniciados Mayas, espalda contra espalda haciendo contacto las dos espinas dorsales para lograr un perfecto dominio mental y respiratorio emocional.

La posición en que se sientan es al estilo oriental, con las piernas cruzadas como se representa a Buddha, y en el suelo. Sólo después de esto viene la práctica con Maithuna, Entre los Yoguis todo esto se realiza bajo la dirección de un Gurú. Éste hace pases magnéticos de gran poder en el centro magnético del Coxis de Yogui y Yoguina para ayudarles en el despertar del Kundalini. En un texto yoga se aconseja a los Yoguis suspender la respiración al estar en peligro de caer en el orgasmo.

El libro dice: “Si el Discípulo suspende la respiración no se derramará su semen, aun cuando los abrace la más joven y atractiva de las mujeres”. Existen en oriente varias posiciones Mágicas para realizar el Acto Sexual llamado Maithuna. Las mujeres Yoguis tienen poder para contraer los músculos vaginales maravillosamente y evitar el orgasmo y pérdida del licor femenino. Así despierta su culebra.

Los textos Tántricos dicen que aún cuando el semen esté a punto de estar eyaculado, el Yogui debe retenerlo cueste lo que cueste, es decir, no se debe derramar el semen. Durante este acto sexual el Yogui entra al Éxtasis. Con este tipo de Éxtasis Sexual se alcanza el Nirvana. Esto es cabalgar en el Tigre, así es como los Yoguis consideran este acto sexual llamado Maithuna. Las posiciones sexuales del Maithuna son muchas y se escoge la que se quiere.

Todas esas posiciones se hallan ilustradas en el «Kama Kalpa», libro de la Sexo Yoga. Algunas veces el Yogui sentado en el suelo con las piernas cruzadas al estilo oriental realiza el Maithuna. La Yoguina se sienta sobre sus piernas absorbiéndose el Phalo y cruzando las piernas por detrás del Yogui en forma tal que el Yogui queda envuelto entre sus piernas. Otras veces, se utiliza el abrazo invertido en el cual por razones muy sagradas y simbólicas la Yoguina desempeña la parte activa.

El Yogui representa el Espíritu aparentemente inmóvil mientras ella, la Yoguina, representa a la naturaleza que está en movimiento. En el momento supremo del acto sexual en que se aproxima el orgasmo, la Yoguina recurre a las contracciones sexuales más terribles y violentas para evitar el espasmo y el derrame. Este instante es aprovechado por los Yoguis para la concentración más espantosa, y la meditación más terrible. Entonces llegan a la Iluminación, al Éxtasis, al Samadhi.

En el Occidente del Mundo todo matrimonio puede practicar Maithuna sin usar ésas difíciles posiciones del oriente del mundo. Basta orar al Espíritu Santo pidiendo ayuda antes de la práctica y luego realizar el acto al estilo occidental retirándose la pareja antes del Orgasmo. No se debe eyacular el semen jamás en la Vida.

Los tontos científicos de la Magia Negra creen que ésta práctica es dañosa y puede traer congestión de la próstata, uretra, y vesículas seminales. Este concepto de tontos científicos es una solemne falsedad. Nosotros los Gnósticos practicamos este acto sexual durante toda la vida y jamás hemos sufrido ni de la próstata, ni de la uretra, ni tampoco de las Vesículas Seminales. No hay duda de que los Matrimonios llegarán a la suprema felicidad con el Maithuna.

Así se conserva la dicha de la Luna de Miel durante toda la Vida. Con este acto hay felicidad verdadera, la pareja siente cada vez más ganas de acariciarse y de realizar el acto sexual sin llegar jamás al cansancio ni al aburrimiento. Con este acto sexual se acabarán los divorcios en el mundo. Con este acto entramos al Nirvana. Bien puede orarse y meditar espalda contra espalda al estilo oriental antes del acto, rogando al Espíritu Santo, suplicando nos conceda la dicha de recibir el Fuego. Es falso asegurar que esto dañe la próstata y traiga prostatitis. Todos aquellos que hemos practicado el Maithuna, gozamos de espléndida salud.

Al principio el Maithuna es sacrificio. Después de algún tiempo el Maithuna es Plena Satisfacción Sexual, y suprema dicha.

Todas las teorías que los Tontos Científicos exponen para combatir el Maithuna, son absolutamente falsas, y quien se deje engañar por razones de la sinrazón de éstos tenebrosos, se convertirá en un habitante del abismo inevitablemente.

Estamos Iniciando la nueva ERA ACUARIANA y la humanidad se dividirá en dos bandos: Los que aceptan el Tantrismo Blanco y los que se definan por el Negro, es decir, los que aceptarán derramar su semen, y los que no aceptarán. Los que seguirán eyaculando y los que no seguirán eyaculando. Tántricos Blancos, Tántricos negros, eso es todo. Hablando en lenguaje ocultista diremos Magos Blancos y Magos Negros. Esos son los dos bandos de la Nueva Era Acuariana.

Federico Nietzche en su obra titulada: «Así habló Zaratustra», dice:

“Voluptuosidad: Para todos los que desprecian el cuerpo, vertidos de cilicio, en su aguijón y su picota, y la maldicen como “MUNDO” todos los que creen en Ultramundos, porque ella se ríe y se burla de todos los Herejes”.

“Voluptuosidad: Para la canalla es el fuego lento que quema; Para la madera carcomida, y todos los trapos apestosos, es horno preparado para los despojos”.

“Voluptuosidad: Para los corazones libres, es una cosa inocente y libre, el jardín de la felicidad en la tierra, la rebosante gratitud de todo futuro presente”.

“Voluptuosidad: Sólo para los mustios un dulce veneno, pero para los que tienen voluntad de león, es el mayor cordial, y el reverentemente conservado vino de los vinos”.

“Voluptuosidad: La mayor felicidad simbólica de una felicidad mayor y de una gran esperanza. Porque a muchos esta prometido el matrimonio, y más que el matrimonio; y muchas cosas que son más extrañas a sí mismas que el hombre para la mujer, y que han comprendido plenamente cuan desconocidos son el uno para el otro, el hombre y la mujer”.

Realmente el amor es un fenómeno cósmico terriblemente Divino. Cuando el hombre oficia en el Ara del Supremo Sacrificio Sexual puede en ese instante dirigir toda su Voluptuosidad a todos los centros Magnéticos para hacerlos Vibrar, Centellear y Resplandecer. En esos instantes de suprema voluptuosidad sexual somos como Dioses terriblemente Divinos.

Las Sagradas Escrituras dicen: “Pedid y se os dará, golpead y se os abrirá”, realmente el momento supremo del goce sexual es el preciso instante para pedir al Tercer Logos, (EL ESPÍRITU SANTO), todos aquellos poderes anhelados. El tremendo poder de las fuerzas de Shiva. El Tercer LOGOS nos convierte en Dioses.

Mucho se habla sobre la meditación y Éxtasis. Realmente la mejor hora para la Meditación y el Éxtasis, es la hora de la Voluptuosidad Sexual. Las fuerzas sexuales producen el Éxtasis. Debemos transformar la Voluptuosidad en ÉXTASIS a través de la MEDITACIÓN.

Durante el acto sexual y después del acto, pero cuando todavía la Voluptuosidad está vibrando, pasamos por el Sacrificius Intelectus. Realmente sólo la EMOCIÓN CREADORA puede llevarnos al ÉXTASIS.

Solo quien es capaz de llorar orando al TERCER LOGOS, antes del acto, en al acto y después del acto, puede entrar al NIRVANA. Sólo quien es capaz de embriagarse con la Voluptuosidad sin derramar el Semen, puede convertirse en un DIOS TERRIBLEMENTE DIVINO.

Quienes aprenden a gozar de la Voluptuosidad Sabiamente sin derramar el semen se convierten en seres absolutamente felices.

El Matrimonio Perfecto es la Base del Sendero del Cristo Social. Desgraciadamente en la Vida Moderna el Matrimonio se ha convertido en una frivolidad alejada de la Sabiduría, a esto se deben los fracasos, a esto se deben los Divorcios, es necesario estudiar la GNOSIS, es urgente volver a las Celebraciones Místicas de los Misterios del Amor. Es urgente aprender a gozar las Delicias del Amor. Es urgente comprender que con la Voluptuosidad nace el Ángel dentro de nosotros mismos. Sólo los Ángeles pueden entrar al REINO.

EL TANTRISMO BLANCO tiene la ciencia para acabar con los DIVORCIOS y conservar la LUNA DE MIEL, durante TODA LA VIDA. EL HOGAR es la base de una SOCIEDAD CRISTIANA. EL TANTRISMO BLANCO con su FAMOSO MAITHUNA, es la CLAVE de la DIVINA FELICIDAD SEXUAL.

Capítulo II: EL AMOR

Distinguidos caballeros y damas:

Esta noche me dirijo a todos ustedes con el propósito de hablar, en forma enfática, sobre eso que se llama “amor”. Hemos escogido tal tema por tratarse del día de San Valentín, el patrón del amor. Indubitablemente, Valentín fue un gran Maestro de la Gnosis; fundó una Escuela denominada de los “Valentinianos”; fueron gentes que se dedicaron a los estudios del esoterismo crístico en todos sus aspectos; por eso es que hoy nos dirigimos a ustedes, en forma precisa, para hablarles sobre el milagro del amor.

En nombre de la verdad he de decirles que el amor comienza con un destello de simpatía, se substancializa con la fuerza del cariño y se sintetiza en adoración. ¡Amar, cuán grande es amar; solamente las grandes almas pueden y saben amar! Para que haya amor, se necesita que haya afinidad de pensamientos, afinidad de sentimientos, y preocupaciones y pensamientos idénticos.

El beso viene a ser la consagración mística de dos almas, ávidas de expresar lo que internamente viven; el acto sexual viene a ser la consubstancialización del amor, en el realismo psicofisiológico de nuestra naturaleza.

Un matrimonio perfecto es la unión de dos seres: uno que ama más y otro que ama mejor; el amor es la mejor religión asequible.

Hermes Trismegisto, el tres veces grande Dios Ibis de Thot, dijo: “Te doy amor, en el cual está contenido todo el summum de la sabiduría”.

¡Cuán noble es el ser amado, cuan noble es la mujer, cuando en verdad están unidos por el vínculo del amor! Una pareja de enamorados se torna mística, caritativa, servicial; si todos los seres humanos viviesen enamorados, reinaría sobre la faz de la Tierra la felicidad, la paz, la armonía, la perfección.

Ciertamente, un pañuelito, una fotografía, un retrato, provocan en el enamorado, estados de éxtasis inefable; en tales momentos se siente comulgar con su amada, aunque se encuentre demasiado distante, ¡así es eso que se llama “amor”!

En Estados Unidos y también en Europa existe una Orden denominada la “Orden del Cisne”; los afiliados a esta Orden estudian y analizan, en forma profunda, todos los procesos científicos relacionados con el amor. Cuando la pareja está en realidad enamorada, de verdad, se producen dentro del organismo transformaciones maravillosas. El amor es una efusión o una emanación energética que brota desde lo más hondo de la Conciencia; esas radiaciones del amor estimulan a las glándulas endocrinas de todo el organismo, y ellas producen millonadas de hormonas que invaden los canales sanguíneos, llenándolos de extraordinaria vitalidad.

“Hormona” viene de una palabra griega que significa “ansia de ser”, “fuerza de ser”. ¡Cuán pequeña es una hormona, pero cuan grandes poderes tiene para revitalizar el organismo humano! En realidad de verdad, uno se asombra al ver a un anciano decrépito cuando se enamora; entonces sus glándulas endocrinas producen hormonas suficientes como para revitalizarlo y rejuvenecerlo totalmente.

¡Amar, cuán grande es amar; solamente las grandes almas pueden y saben amar! El amor, en sí mismo, es una fuerza cósmica, una fuerza universal que palpita en cada átomo, como palpita en cada Sol.

Las estrellas también saben amar. Observemos las noches deliciosas de plenilunio: ellas se acercan entre sí, y a veces se fusionan e integran totalmente… “¡Una colisión de mundos!”, exclaman los astrónomos; más en realidad de verdad lo que ha sucedido es que dos mundos se han integrado por los lazos del amor.

Los planetas de nuestro sistema solar giran alrededor del Sol, atraídos incesantemente por esa fuerza maravillosa del amor. Observemos el centelleo de los mundos en el firmamento estrellado: comulga, tal centelleo luminoso, las ondas de luz, las radiaciones, con el suspiro de la flor… Hay amor entre la estrella y la rosa, que lanza al aire su perfume delicioso; el amor en sí mismo es profundamente divino, terriblemente divino. En los tiempos antiguos, siempre se rendía culto al amor, a la mujer; no hay duda de que la mujer es el pensamiento más bello del Creador, hecho carne, sangre y vida…

Realmente, la mujer ha nacido para una sagrada misión, cual es la de traer los hijos a este mundo, la de multiplicar la especie. La maternidad en sí misma es grandiosa; en el México antiguo hubo siempre una divinidad consagrada, precisamente, a aquellas mujeres que morían durante el parto; se decía que “ellas continuaban, en la región de los muertos, con sus criaturas en brazos”; se afirmaba, en forma enfática, que “después de cierto tiempo ingresaban al Tlalocan, el Paraíso de Tláloc”.

Realmente, siempre en el México Azteca se le rendía culto a la mujer, al amor, a la maternidad; por eso las mujeres que morían de parto, eran consideradas entre las gentes de Anáhuac como unas verdaderas mártires que entregaban su vida en nombre de una gran causa.

Amar es algo inefable, divino; amar es un fenómeno cósmico extraordinario; en el rincón del amor sólo reina la dicha. Cuando una pareja está unida en la cópula sexual, con lazos de verdadero amor, las fuerzas más divinas de la naturaleza le rodean (esas fuerzas crearon el Cosmos, esas fuerzas han venido nuevamente, para volver a crear); en esos momentos, el hombre y la mujer son verdaderos Dioses, en el sentido más completo de la palabra, pueden crear como Dioses, ¡he ahí lo grandioso que es el amor! Son extraordinarias las fuerzas que rodean a la pareja durante el acto sexual, en la cámara nupcial; el ser humano podría retener esas fuerzas extraordinarias si no las malgastara en el holocausto del placer animal que a nada conduce, si en verdad respetara la fuerza maravillosa del amor.

El hombre es la fuerza expansiva de toda creación; la mujer es la fuerza receptiva y formal de cualquier creación.

El hombre es como el huracán; la mujer es como el nido delicioso de las palomas en los templos, o en las torres sagradas.

El hombre, en sí mismo, tiene la capacidad para luchar; la mujer, en sí misma, tiene la capacidad para sacrificarse.

El hombre, en sí mismo, tiene la inteligencia que se necesita para vivir; la mujer tiene la ternura que el hombre necesita cuando regresa diariamente de su trabajo.

Así que, entonces, hombre y mujer son las dos columnas del templo; esas dos columnas no deben estar demasiado lejos ni demasiado cerca; debe haber un espacio para que la luz pase por medio de ellas.

El acto sexual es un Sacramento; así lo comprendieron los pueblos antiguos. Hubo templos dedicados al amor; recordemos al Templo de Venus, en la Roma augusta de los césares: recordemos nosotros a los templos de la antigua Caldea, recordemos nosotros a los templos sagrados de la India, donde se rendía culto a eso que se llama “amor”.

En la Lemuria, otrora situada en el Continente Mú, en el Océano Pacífico, también se le rendía culto al amor (hubo en realidad de verdad, en el Continente Mú, dos procesos sexuales o dos formas de reproducción). A mediados de la Lemuria, la raza humana era conducida por los Kumarats basta ciertos templos donde se les instruía sobre el Sacramento Sagrado del sexo; entonces nadie se atrevía a realizar la cópula sagrada fuera del templo. Sólo en determinadas épocas, repito, la raza humana era conducida por los Kumarats hacia los templos sagrados; se realizaban largos viajes, en determinadas fases de la Luna, todo con el propósito de reproducir la especie.

Aún todavía, como recuerdo de aquello, como una reminiscencia, han quedado los “viajes de luna de miel” (allí tienen su origen y es bastante antiquísimo). En los patios empedrados de los templos sagrados, en el Continente Lémur, bajo la dirección de los sabios Kumarats, hombres y mujeres se unían para crear y volver nuevamente a crear; entonces el acto sexual era sacratísimo, no existía la morbosidad como en nuestros días, pues la gente no había entrado en el proceso involutivo, descendente, de la degeneración sexual.

Dicen viejos pergaminos o papiros sagrados que todavía existen en algunos lugares de la Tierra, que en la Lemuria la gente se reproducía con el poder de Kriya Shakti, es decir, con el poder de la Voluntad y de la Yoga. Quienes hayan conocido alguna vez la ciencia de los Tantras, sabrán a qué me estoy refiriendo… En el momento supremo de la cópula metafísica, señalan los viejos textos de la sabiduría antigua, hombre y mujer se retiraban de tal cópula química sin eyacular el ens seminis, es decir, la entidad del semen, pues se consideraba que el sexo, que el esperma era sagrado; nadie se atrevía entonces a profanar el sexo; esto es lo que hoy en día, podrían llamar los doctores “coitus interruptus”. Parece exagerado, pero me limito únicamente a comentar lo que dicen las tradiciones antiguas, lo que está escrito en algunos papiros y en muchos libros que actualmente existen en el Tíbet Oriental.

Al llegar a esta parte, debemos acordarnos de Sigmund Freud. En su psicoanálisis, él dice que “es posible transmutar la libido sexual y sublimarla”. El Profesor Sigmund Freud, vienés, hijo de Austria, fue en realidad una verdadera eminencia, produjo una verdadera innovación dentro del terreno mismo de la Medicina. Muchísimos doctores lo han comentado, muchas escuelas lo han aceptado, otras lo han rechazado, pero en todo caso, ha sido muy discutido.

Cuentan que en Berlín, Alemania, antes de la segunda guerra mundial, el Furher Hitler hizo quemar muchos libros y también entre ellos, las obras de Sigmund Freud… Me limito, pues, a los hechos, a comentar lo que tanto se ha comentado en algunos textos. En todo caso, los lémures trabajaban, dijéramos, con el sistema de Freud: sublimaban la libido sexual, e indubitablemente, obtuvieron grandes poderes cósmicos.

Todos, en la vida, hemos presentido alguna vez la existencia del Superhombre, tal como lo cita Federico Nietzsche en su libro titulado “Así hablaba Zaratustra”. Pensamos, nosotros los gnósticos, que el Superhombre realmente existió (no me refiero a un individuo en particular; me refiero a aquellos habitantes de la Lemuria). Se nos ha dicho que entonces, no existía el dolor en el parto, que las mujeres alumbraban sus hijos sin dolor; esto lo dice no solamente “El Génesis”, sino muchos libros religiosos antiguos. Nos limitamos, repito, a comentar esta cuestión, respetando como es natural el concepto de ustedes. En realidad de verdad, nosotros damos la enseñanza y dejamos plena libertad al auditorio para que con su mente, acepte o rechace, o interprete esta doctrina como bien quiera.

En estos precisos instantes, traigo a la memoria los lémures, lo que ellos afirman en relación con el sexo. Vivían de diez a quince siglos, eran hombres altos, tenían cuatro metros de estatura; las mujeres, un poco más medianas de cuerpo, pero también gigantes como ellos. Hablaban en un idioma que se perdió; quiero referirme, en forma enfática, al Idioma Universal, es decir, un idioma superior. Obviamente, tal idioma tiene su gramática cósmica: conozco ese idioma, conservado por las tradiciones en algunos lugares secretos, en sitios reservados.

Si en aquellos tiempos se tenía que decir “buenos días”, no lo diríamos como hoy en el idioma español o en el idioma inglés: “Good Morning” o “Bonjour” etc., sino que se decía, suavemente, “Haimu”, y el otro contestaba, poniendo sus manos en el corazón: “Haimu” (es un idioma que tiene su gramática en forma de caracteres gráficos).

Ustedes habrán observado, por ejemplo, que los chinos tienen sus caracteres, y es bastante difícil aprender uno a hacer esos caracteres. Los griegos también tienen sus caracteres y el Sánscrito los suyos. Pues bien, en el Idioma Universal los caracteres son rúnicos y los conservaban hasta hace poco los vikingos del norte. En todo caso, quien sepa esos caracteres, quien los entienda, indubitablemente poseerá gran erudición y estará capacitado como para entender ciertos textos que hacen alusión a la Lemuria.

Hace poco me regalaron a mí, o me enviaron del Tíbet, precisamente un texto Sánscrito, tibetano; lo tengo en mi poder. Incuestionablemente, no he visto a nadie que lo entienda (está escrito con caracteres sánscritos). Pasó que, en aquellas épocas de la Lemuria, según dicen esos viejos libros, escritos con caracteres antiguos, que “la Humanidad no pensaba como nosotros, los de ahora”; que “vivían de diez a catorce siglos y hablaban en un lenguaje que -como he dicho- se perdió”; a través del tiempo se fueron corrompiendo las distintas palabras de ese lenguaje, y de tal corrupción nacieron todos los idiomas que hoy por hoy existen sobre la faz de la Tierra.

Sin embargo, puedo decirles a ustedes que aquel lenguaje se asemeja mucho en los sonidos al Chino; parece que la fonética del Lenguaje Universal y la del Chino son similares; he estudiado ambas fonéticas y me parecen prácticamente iguales. Los chinos, habrán visto ustedes que entre ellos platican con un cierto canto que no es el del lenguaje seco que nosotros usamos, sino que tiene sus silabeos. Así es el Lenguaje Universal; sin embargo, hay una diferencia muy notable entre el Chino y el Lenguaje Universal; el lenguaje Lémur o Universal, actúa directamente sobre el fuego, el aire, las aguas y la tierra.

Viejísimas tradiciones, antiquísimas dicen que “los lémures tenían poder sobre los elementos de la Naturaleza”; esto es lo que podríamos nosotros denominar “el Superhombre” de Federico Nietzsche, en su obra “Así hablaba Zaratustra”… Les digo que esos poderes se debían, especialmente, a que los lémures no eliminaban o no extraían de sus organismos el esperma sagrado, es decir, el Exiohehari: únicamente lo transmutaban, tal como lo menciona Brown Squard o un Krumm Heller, con los cuales podemos corroborar esta afirmación científica.

Obviamente, cuando el ens seminis no es eyaculado, se transforma en energía, y ésta viene a revitalizar el orgasmo. Entiendo que tal tipo de energía es muy fina, y que las ondas energéticas del sexo ponen en actividad los poderes que se hallan latentes en las glándulas pineal, pituitaria, tiroides y paratiroides. No trato con esto de sentar dogma ni nada por el estilo; únicamente refiero datos que hemos estudiado y que hoy comentamos con ustedes, puesto que estamos en una Sala Cultural, intelectual. Entiendo que aquí hay personas muy cultas que pueden perfectamente aceptar o rechazar estas afirmaciones; yo únicamente me limito a comentar.

Vivir diez o quince siglos, sería inconcebible para nosotros hoy en día, sin embargo, la Biblia afirma que Matusalén vivió novecientos años, y esto nos deja pensando un poco… En todo caso, entiendo que el sistema lemúrico dio buenos resultados, pues esas gentes tenían larga vida y además poseían facultades extraordinarias.

Los lémures no veían el mundo físico como nosotros lo vemos; para ellos el aire era de distintos colores, las montañas transparentes, y aquellos Dioses de los cuales hablaban tanto, obviamente eran perceptibles, para sus sentidos de percepción interna, es decir, gozaban de la extrapercepción científica.

Ya se ha hablado mucho en nuestros días sobre extrapercepción. Indubitablemente, las gentes de psiquis tridimensional no aceptarían jamás las extrapercepciones; más recordemos que en tiempos de Galileo, nunca se aceptaba que la Tierra era redonda ni que se movía. Cuando Galileo lo afirmó, lo iban a quemar vivo, se le siguió juicio en la Inquisición, y poniéndolo delante de la Biblia, le dijeron: “Si usted no jura y se retracta de lo que dijo, será quemado vivo en la hoguera”.

Luego vino la pregunta: “¿Jura usted que la Tierra no es redonda y que no se mueve?” Y entonces Galileo respondió: “¡Lo juro, pur se muove, se muove!”, es decir, “¡pero se mueve, se mueve!” Por haber dicho esto, por haber hecho el juramento en esta forma, no lo quemaron vivo; no, hubo un poquito de compasión hacia él; se limitaron a meterlo en la cárcel y eso fue todo.

Así que, en realidad de verdad, el universo nos ofrece cosas insólitas, cosas que al principio uno rechaza porque le parecen absurdas, pero que más tarde tiene que aceptarlas.

Brown Squard demostró que muchas enfermedades nerviosas y del cerebro, podrían desaparecer si se evitara, durante la cópula química, precisamente eso que se llama “orgasmo”, en fisiología, o “espasmo”. Naturalmente, Brown Squard fue muy criticado, se le consideró “inmoral”, pero no hay duda de que se acercó a un gran secreto, al secreto lemúrico. Los lémures, debido precisamente a su formación religiosa y a su cópula química especial, gozaron de facultades que los seres humanos de esta época desconocen; los lémures podían ver perfectamente las dimensiones superiores de la naturaleza y del Cosmos; hoy en día los seres humanos no ven la Tierra tal cual es, sino como aparentemente es.

Nuestro planeta es multidimensional; esto está demostrado matemáticamente, pero en realidad de verdad, la mayoría de las gentes no lo aceptan, y es que cada cual es libre de pensar como quiera; desafortunadamente, los intelectuales de esta época están embotellados en el dogma tridimensional de Euclides. Ese dogma ha sido siempre muy discutido, aunque es claro que ya va pasando de moda.

Hombres muy sabios han escrito obras extraordinarias, sobre matemáticas que se relacionan con la cuarta coordenada; a esos hombres se les respeta, nadie se atreve a discutirle, pero todavía hay gentes que se muestran escépticas. Sin embargo, la obra aquella, “Ontología de las Matemáticas” bien valdría la pena que los intelectuales la conocieran a fondo, profundamente.

Los lémures pues, cuando levantaban sus ojos a las estrellas, podían comunicarse con habitantes de otros mundos; para ellos, era una realidad la vida en otros planetas del sistema solar; “la pluralidad de los mundos habitados”, preconizada por un Camilo Flammarión, era un hecho para la Raza Lemúrica… En la Lemuria, antes de la cópula química, en pleno templo, hombre y mujer pasaban por brillantes ceremonias místicas; se le rendía culto a lo divinal, al Gran Alaya del Universo, a eso que los chinos llamaron Tao, a eso que los gnósticos denominaron INRI, a eso que es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será… Obviamente, ellos comprendían que no puede existir nada en la Creación sin un principio directriz, inteligente y por eso ellos, antes de la cópula química, adoraban a lo eternal.

Con el tiempo la Raza Lemúrica fue degenerando, poco a poco. Existían ciudades enormes, ciudades ciclópeas; las murallas de aquellas ciudades fueron levantadas con lava de volcanes, etc. En tales ciudades hubo una civilización extraordinaria, hubo naves propulsadas por energía atómica, naves que llegaron a la Luna, naves que llegaron a todos y cada uno de los planetas del sistema solar. Nuestra civilización moderna, con los famosos cohetes que “tirios” y “troyanos” hacen descender sobre la Luna, no es en realidad la primera de las civilizaciones, ni será la última; en verdad que se necesita comprender que en el mundo han existido diversas civilizaciones, y que la nuestra no es la única.

Los lémures tuvieron una gran civilización, repito; no temían a la muerte, pues sabían muy bien, en forma directa, el día y la hora de su muerte, y cuando llegaba ese día, se acostaban en su sepulcro, sepulcro que ellos mismos hacían con sus propias manos y muy sonrientes pasaban a la eternidad. Los valores psíquicos no desaparecían de la vista de los parientes, y obviamente no había entonces dolor. Así lo han comentado viejos textos antiguos, y yo a su vez me permito platicar con ustedes sobre todas estas cosas, porque veo que ustedes han acudido aquí en forma comprensiva.

Es claro que no todos los que me escuchan están de acuerdo con todo lo que estoy afirmando; sería absurdo que yo supiese, siquiera por un momento, que todas las personas que en este auditorio están, aceptan estas afirmaciones; pero los que en realidad de verdad saben escuchar, comprenden muy bien que todo es posible en el universo. El mundo de las posibilidades es siempre infinito, y si alguien comenta sobre textos antiguos, vale la pena escucharlo; eso es obvio.

Digo que los lémures, después involucionaron en el tiempo; entonces sus facultades de percepción se fueron atrofiando lamentablemente. Cuentan muchas tradiciones que después de algún tiempo, los lémures comenzaron a copular fuera de los templos y que se rebelaron contra la dirección de los Kumarats; que tomaron el acto sexual por su cuenta y que eyacularon el ens seminis.

Así lo dicen algunos tratadistas. Como secuencia o corolario, perdieron sus facultades trascendentales, y cuando la Raza Lemúrica (en todos los rincones de aquel gigantesco continente que otrora existiera en el Océano Pacífico) se adentraba en los templos, los Sacerdotes o Hierofantes expulsaban a los devotos diciéndoles: “¡Fuera, indignos!” Fue entonces cuando en realidad de verdad el hombre salió del Paraíso Terrenal con su mujer, por haber “comido” de esa “fruta prohibida”, esa que le estuviese vedada en otros tiempos.

En verdad digo lo siguiente: Adán son todos los hombres de la época antigua, Eva eran todas las mujeres; y cuando se “comió” de “la fruta prohibida” hombres y mujeres fueron echados de los Templos de Misterios, sus facultades se atrofiaron, y tuvo el hombre que trabajar duramente para sostener a su mujer y a sus hijos, y la mujer tuvo que traer a los hijos con dolor. Esto que estoy diciendo tiene muy amplia documentación; entre los Náhuacs, entre los Mayas, y entre muchos pueblos del Asia; siempre se ha hablado sobre lo mismo.

He visto códices donde aparecen estas figuras, donde lo que estoy diciendo, aparece representado en figuras. He investigado cuidadosamente tales códices; así, pues, lo que estoy hablando tiene documentación (repito)… No pido a nadie que lo crea, pero sí valdría la pena que los estudiosos investigaran un poco más, entre los Mayas, Toltecas, Zapotecas, etc., por qué involucionó el ser humano, y si es cierto que está mencionado en los libros antiguos.

Así que en el amor hay un secreto, y este me parece que ha sido muy bien estudiado por Sigmund Freud (la sublimación, digo, de la energía creadora, mirar el sexo con profundo respeto). Obviamente, el hombre y la mujer son como dos partes de un mismo ser; el hombre salió del Edén acompañado de su esposa, y debe regresar al Edén con su misma esposa. Con otras palabras diríamos: El hombre salió del Edén por las puertas del sexo, y solamente por esa puerta puede retornar al Edén, el Edén es el mismo sexo.

¡Qué ingentes poderes se despertarían si la humanidad aceptara el sistema de la “Comunidad Oneida”, o el de Brown Squard, o el de Krumm Heller, sistemas fundamentados en las viejas tradiciones de la Lemuria! Esto es algo que los médicos, los hombres de ciencia podrían investigar; yo me limito, sencillamente, a pensar que de la transmutación y sublimación de la energía creadora, deviene una transformación psicológica-fisiológica-biológica, radical. El Superhombre de Nietzsche podría lograrse mediante la transmutación de la libido sexual; empero lo principal es saber amar; sin amor no es posible realizar todos estos prodigios.

Observen ustedes que siempre al lado de los grandes hombres, aparecen las grandes mujeres: Frente al Buddha Gautama, está Yodisha, su bella esposa y discípula; junto al Divino Rabí de Galilea, aparece María Magdalena. Obviamente, no sería posible para los grandes hombres, realizar gigantescas labores como aquellas que han permitido cambiar el curso de la historia, si no estuviesen acompañados a su vez por alguna mujer.

El hombre y la mujer, en realidad de verdad (repito), son dos aspectos de un mismo ser, eso es claro. El amor, en sí mismo, deviene de lo ignoto de nuestro Ser; quiero decir, en forma enfática, que dentro de nosotros mismos, allá en las profundidades más íntimas, poseemos nuestro Ser; éste reviste características trascendentales de eternidad, éste es lo divinal en nosotros. El amor, digo, es la fuerza que emana de ese prototipo divinal, existente en lo hondo de nuestra Conciencia; es un tipo de energía capaz de realizar verdaderos prodigios.

Valentín y los “Valentinianos”, tuvieron su Escuela; fue una Escuela Gnóstica donde se estudiaron los Misterios del Sexo, donde se analizaron cuidadosamente. Valentín y los “Valentinianos” conocieron, en realidad de verdad, el secreto lemúrico: sublimaron la energía creadora y lograron el desarrollo de ciertas posibilidades psíquicas que se hallan latentes en la raza humana; se nos ha dicho que Valentín fue un gran iluminado, un gran Maestro en el sentido más completo de la palabra.

El amor, en sí mismo, es algo divino. Miremos nosotros al cisne; el Cisne Kala Hamsa, es el símbolo del amor: Él vuela sobre las aguas del Lago de la Vida; un par de cisnes, en algún lago, ¡cuán bello es! cuando uno de la pareja muere, el otro sucumbe de tristeza, y es que el amor se alimenta con amor. Pero hay que saber amar; desgraciadamente, el ser humano no sabe amar. Muchas veces, el hombre trata muy mal a la mujer en su primera noche de bodas; no quiere él comprender que la virginidad es sagrada y que hay que saberla respetar; podría decirse que viola a su propia mujer, no quiere entender que hay que saber tratar a la mujer con sabiduría, que hay que saber llevarla por el camino del amor.

En la vida cotidiana, riñen muchas veces hombre y mujer, riñen por cuestiones insignificantes: el hombre dice una cosa, la mujer otra. A veces sucede que una palabrita es suficiente para que uno de la pareja reaccione: no quiere controlarse a sí mismo, no quiere comprender que el gimnasio psicológico de la vida en el hogar, es la mejor oportunidad para descubrirnos, para autodescubrirnos; es en el hogar donde venimos a descubrir nuestros defectos de tipo psicológico.

Si nos hieren, ¿por qué nos hiere? ¿Será que tenemos celos, será que nos han herido el amor propio, será que nos han herido el orgullo, o la vanidad, o qué? Cuando uno descubre que tiene un defecto psicológico, tiene también la oportunidad de desintegrarlo, de reducirlo a polvareda cósmica Eliminando nuestros errores, nuestros defectos, un día de esos tantos podremos lograr el despertar de la Conciencia.

Desgraciadamente, las gentes no quieren eliminar sus defectos; dicen: “Yo soy iracundo, ese es mi modo de ser”. Otro dice: Bueno, yo soy celoso, así soy, ¿y qué? El de más allá exclama: “¡Yo soy lujurioso, me gustan las mujeres; así soy, así nací! ¿y qué?” Con ese modo de pensar, con ese modo de sentir, no es posible lograr una transformación verdadera.

Muchos se quejan de sus mujeres: que son irascibles, que son celosas; desean conseguirse otra mujer que sea un paraíso, que sea un Ángel bajado de las estrellas, etc. No quieren entender que el hogar es un gimnasio psicológico extraordinario, y que es allí donde podemos autodescubrir todos nuestros errores, y que si lo logramos, conseguiremos el despertar de la Conciencia. Hay que saber amar, digo; en la casa debe reinar siempre la comprensión entre hombre y mujer; no debe esperar el hombre que la mujer sea perfecta; tampoco la mujer debe esperar que el hombre sea un “príncipe azul”; hay que aceptar las cosas como son, y tener la casa como una escuela donde podemos autodescubrirnos.

A medida que nosotros vayamos eliminando tantos y tantos defectos psicológicos que tenemos, la felicidad del hogar irá aumentando, y si un día nos tocó sufrir mucho, después ese hogar se convertirá en un paraíso.

Los celos, por ejemplo, es algo que daña el hogar; el celoso “hace de una pulga un caballo”. Si la mujer mira por allí a alguien, ya está sufriendo, ya le parece que tiene relaciones con otro hombre, etc. (errores de su mente, pero que él los toma como realidad). La mujer celosa es lo mismo: hace sufrir al varón; no puede éste mirar a ninguna mujer, porque ya está sufriendo y formando terribles escándalos dentro de la casa; por ese camino de los celos, se sufre demasiado.

Si uno en verdad investigara cuidadosamente el origen de los celos, descubriría que ellos se deben precisamente al temor. Se teme perder lo que más se ama: La mujer teme perder al hombre, el hombre teme perder a la mujer; cree la mujer que el hombre se va con otra, teme el hombre que la mujer se va con otro, y claro, vienen los sufrimientos y los dolores; más si nosotros eliminamos el temor, los celos desaparecen. ¿Cómo podríamos nosotros eliminar el temor de perder al ser amado? Únicamente mediante la reflexión, mediante la meditación.

Pensemos que en realidad de verdad, nosotros no venimos a este mundo acompañados del ser humano, que solamente nos recibió el doctor, partero o la partera, que tampoco trajimos al mundo dinero ni bienes materiales, y que es claro que a la hora de la muerte, tampoco nos vamos a ir acompañados; la mujer o el hombre, alguno habrá de quedarse aquí, mientras el otro parte para la eternidad. Así que, la muerte nos separa desde el punto de vista físico; por eso dicen los Sacerdotes: “Os declaro marido y mujer, hasta que la muerte los separe”.

En realidad de verdad, tarde o temprano llega la muerte; así es que, si nosotros al morir no nos llevamos para la eternidad ni un alfiler, ni una moneda, nada de lo que tenemos, tampoco nos podríamos llevar al ser amado con cuerpo y todo. Entonces, ¿por qué tememos? Debemos aceptar las cosas como son, no debemos tener apegos materiales ni personales, porque el momento del desapego suele ser terrible. Uno sufre porque se apega a algo, ya sea una persona, ya sea alguna cosa; siempre se sufre y por eso no debemos tener apegos de ninguna especie, ni temer porque tengamos que perder algo.

Lo más grave que podría suceder a un hombre es que lo llevaran al paredón de fusilamiento, ¿y qué? Para morir nacimos; ¿entonces qué? Tarde o temprano tenemos que morir, y aquellos que quieren mucho a su dinero, que están apegados a su fortuna, tarde o temprano habrán de perderla. ¿Por qué entonces habrían de temer, si eso es lo más natural? Así también, ¿por qué habríamos de temer la pérdida del ser amado? Cuando uno comprende que todo en la vida tiene un principio y un fin, el temor desaparece (hasta el temor de perder al ser amado) y cuando tal temor desaparece, entonces los celos desaparecen para siempre, ya no existen; no pueden, no deben existir, puesto que no hay temor.

Otro factor de discordia entre las parejas, en los hogares, es la ira. El hombre dice una frase iracunda, la mujer responde “con dos piedras en la mano” y al fin terminan en una batalla de platos y vasos rotos, etc. ¡Esa es la cruda realidad de los hechos! Si se eliminara el demonio de la ira, reinaría la paz en los hogares, no habría dolor; pero me digo y les digo a ustedes: ¿Por qué tiene que haber ira dentro de nosotros, por qué somos así?

¿De manera que no es posible que cambiemos? ¡Si es posible! yo me propuse cambiar y cambié, yo fui iracundo, también conocí el proceso de la ira, pero me propuse eliminarla y la eliminé (claro, hubo de pasar por ciertos sacrificios). A fin de eliminar la ira, visitaba aquellos lugares donde me pudiera alguien insultar, iba con el propósito de que me insultaran. Sabía de un elemento XX que no gustaba de las enseñanzas, y lo visitaba intencionalmente para que me insultara; aquel hombre me insultaba durante media o una hora; esto duraba y entretanto yo observaba mis reacciones internas y externas, los impulsos que vienen de adentro y los impulsos que vienen de afuera; observaba las causas que motivan la ira.

Pude evidenciar que en algunas circunstancias, la ira se producía porque me habían herido el orgullo; pude comprobar que en algunas ocasiones, la ira se producía porque me herían el amor propio; me quería mucho a mí mismo, pensaba que yo era una gran persona, sin comprender que era tan sólo un vil gusano del lodo de la tierra; me creía grande y si alguien tocaba la llaga que hay por allá adentro, entonces reaccionaba furiosamente, “tronaba” y “relampagueaba”, “rasgaba mis vestiduras”, y protestaba. Yo me propuse estudiar todos esos factores de la ira, y a través de muchos súper esfuerzos y sacrificios, conseguí eliminarla.

Así pues, esto de que “Yo soy así”, no tiene ningún valor; si “uno es así”, puede cambiar, y si uno cambia, se beneficia a sí mismo y beneficia a los demás, a sus semejantes. Hay que aprender a cambiar, a eliminar nuestros errores; esto es posible reflexionando un poco.

¡Qué dichosas serían las parejas si supieran amar de verdad! Si el hombre nunca tuviera ira, si la mujer jamás tuviera ira, entiendo que la “luna de miel” se puede conservar. Desgraciadamente, los seres humanos, aquellos que se casan, están empeñados en acabar con lo más bello que hay en la “luna de miel”. Si se quiere conservar la “luna de miel”, hay que eliminar la ira, hay que eliminar los celos, hay que eliminar el egoísmo; debemos volvernos comprensivos, aprender a dispensar al ser amado en todos sus errores. Nadie nace perfecto; el hombre debe saber que la mujer tiene sus defectos, la mujer debe comprender que el hombre tiene los suyos. Mutuamente deben dispensarse sus defectos de tipo psicológico; si así proceden, conservarían la “luna de miel”.

Entre los antiguos pueblos de Anáhuac, fue Xochipilli el Dios del Canto, del Amor y de la Belleza; Xochipilli nos enseña a conservar las delicias indiscutibles de la “luna de miel”. ¡Es lástima que la gente no comprenda la Doctrina de Xochipilli!

Es posible conservar la “luna de miel” cuando se aprende a dispensar los errores del ser amado; más si no se saben dispensar los errores, la “luna de miel” se pierde.

Cuando una pareja se casa, debería entender mejor la Psicología. Por lo común, uno de la pareja comienza por herir al otro; el otro reacciona y se forma un conflicto. Al fin el conflicto pasa, los dos se reconcilian, todo continúa aparentemente igual, en paz; más no hay tal: el resentimiento queda. Otro día hay otro conflicto, se disputan marido y mujer por cualquier tontería (tal vez por los celos, o en fin, por cualquier cosa). Resultado: Pasa el conflicto y el resentimiento va aumentando, la “luna de miel” se va acabando y por último no hay tal “luna de miel”, se acabó, lo que hay es resentimiento de lado y lado, y si no se divorcian, si continúan unidos, ya lo hacen por un deber, simplemente por pasión animal y eso es todo.

Muchos matrimonios ya no tienen nada que ver con el amor; el amor de hoy en día huele a gasolina, a celuloide, a cuentas de Banco y a resentimiento.

Lo más grave, el error más grave que pueden cometer un hombre y una mujer, es acabar con la “luna de miel”. Esta podría conservarse, a condición de saberla conservar. ¿Que te insultó la mujer, que te dijo palabras duras? Tú mantente sereno, apacible; no reacciones por nada de la vida, muérdete la lengua antes que contestar; al fin ella, al verte tan sereno, sin ningún tipo de reacción, se sentirá terriblemente avergonzada y te pedirá excusas.

¿Te insultó tu marido, mujer? ¿qué te dijo? ¿Te está celando con el novio que tenías antes? ¿Qué pasa, está hoy el hombre de mal carácter? ¿regresó de la calle completamente neurasténico? ¡Mantente serena, alcánzale su comida, su ropa; ayúdalo a bañarse, bésalo, ámalo y cuando más te insulte, tú más ámalo! ¿Qué sucedería al fin? Pueden ustedes estar seguras, mujeres, que el hombre se sentirá tremendamente arrepentido; sentirá que el remordimiento le estraga el corazón, y hasta se hincará para pedirte perdón; verá en ti una santa, una mártir; se considerará él un tirano, un malvado. ¡Habrás ganado la batalla!

Si ambos, hombre y mujer proceden así, si actúan de acuerdo con esta fórmula, puedo garantizarles que no se pierde la “luna de miel”. El hombre va aprendiendo a dominarse, al comprender que su mujer es una santa, y la mujer poco a poco va aprendiendo a controlarse, a medida que se va dando cuenta que su varón es tremendamente noble. Llega el momento en que ninguno de los dos quiere herirse, se idolatran y continúan la “luna de miel” durante toda la vida (este es el arte de amar y de ser amado).

¿Llora tu mujer? Bésale sus lágrimas, acaríciala. ¿Que ella no acepta las caricias? Bueno, aguárdate un poco, a que le pase la ira; la ira tiene un principio y tiene su conclusión; aguarda un momento y verás el resultado, lo importante es que tú no te enojes; si lo logras, si te controlas a ti mismo, al fin ella vendrá “mansita” a pedirte perdón, ¡y cuán grande es la dicha de la reconciliación!

Hoy, día de San Valentín y de los “Valentinianos”, debemos tocar a fondo todas estas cuestiones del amor. En realidad de verdad, hay que aprender a vivir. Ser intelectual es cosa fácil, basta meterse una biblioteca en el cerebro y queda listo; pero saber vivir, ¡cuán difícil es! muy pocos son los que en verdad saben vivir.

Hay que empezar por el hogar, hay que empezar por ser buen dueño de casa; el hombre que no sabe ser buen dueño de casa, que no sabe vivir en su casa con su mujer y con sus hijos, tampoco sabe vivir con la sociedad. Desgraciadamente, muchos quieren ser ciudadanos perfectos y aparecen como tales ante el veredicto solemne de la conciencia pública, más en su casa no saben vivir. He podido observar algunas organizaciones; conozco un señor que malbarata mucho sus dineros, los derrocha.

Total, siempre está debiendo la renta y esto es muy grave. Cuando llega a tener, malgasta los dineros, su mujer pasa mucha hambre, muchas necesidades, sus hijos sufren lo indecible; alguna vez se les ha puesto “de patitas en la calle”, por falta de pago, claro está. Se le nombró, en alguna ocasión, Director de una Escuela Filosófica; al poco tiempo sucedió que en esa Escuela no había quien pagara la renta; se debían varios meses de renta del edificio.

¿Teléfono? nadie pagaba el teléfono. Conclusión: Iba tal organización por el camino del fracaso. ¿Por qué? Porque aquel buen señor no sabía vivir en su casa, mucho menos podía dirigir una organización.

Quien quiera ser en realidad de verdad un buen jefe de alguna organización, sea ésta una empresa, sea ésta una escuela, debe empezar por aprender a ser buen dueño de casa. Hay muchos que dicen: “Bueno, a mí lo que me interesa es la ciencia, el arte, la filosofía, etc. Eso de la casa y de las rentas, no tiene para mí la menor importancia” y trata a su pobre mujer “a patadas”. Conclusión: Resultan un fracaso en las diversas organizaciones donde trabajan, ya sean maestros de escuela, etc. Quien no sabe ser buen dueño de casa, tampoco puede ser ciudadano útil a la sociedad y a sus semejantes; hay que aprender a vivir, a saber vivir con verdadera inteligencia y gran comprensión.

Unos “se afanan” por casarse y eso es muy grave, sobre todo las pobres mujeres. Las he conocido, ya llegando a la madurez, en vísperas de perder la floreciente juventud, cuando “ya el tren está para dejarlas”.

¡Cuánto sufren viendo a ver a quién cazan; de ninguna manera están dispuestas a “quedarse para vestir santos”! Ellas dicen: “Entre quedarse una para vestir santos, o resolverse a desnudar borrachos, será preferible lo segundo”, y hasta cierto punto tienen razón las pobrecitas. Pero “se afanan” demasiado, y al fin tratan de conquistar por ahí al que puedan; “como puedan”, “hacen la luchita” para lograrlo. Y logran casarse algunas veces, pero el fracaso es inevitable, porque hay un viejo dicho que reza: “Matrimonio y mortaja, del cielo baja”.

Hay una Ley que muchos aceptarán y otros no. Yo sí la acepto, y los que quieran aceptarla, que la acepten, es la Ley del Destino. Pienso que para cada mujer hay un varón, “pienso que para cada hombre hay una mujer; entonces será mejor que ellas aguarden al hombre que les habrá de tocar; si no les toca un hombre, pues ni modo”, a conformarse, a resignarse y resolverse a “vestir santos”. Más si “le toca”, pues maravilloso; no tendrán que resolverse a “desnudar borrachos”.

En realidad de verdad, sería preferible para una mujer quedarse soltera, que fracasar; cuando se quiere forzar el paso, cuando quieren casarse “a la brava”, “a la malagueña”, como reza el dicho, el resultado es el fracaso; esa es la cruda realidad de nuestros días. Hay algunas mujeres que intentan “agarrar” al hombre por su lado sexual; dicen: “Bueno, me entrego a este hombre y tal vez así logre que él se case conmigo”. El hombre le trae el firmamento, las estrellas, los palacios de oro de “Las Mil y Una Noche”, se los pone a sus pies, y ella se entrega…

¿Qué sucede? ¡Queda embarazada! ¿Y el hombre qué? Jamás vuelve a saber de tal hombre. Vean ustedes en cuántos errores caen algunas mujeres, que quieren precipitar el matrimonio “a la brava”; eso es falta de fe en el destino, en Dios, o como ustedes quieran denominarlo; más vale que las mujeres sepan aguardar un poco.

Algunos hombres también cometen el error de querer precipitar su matrimonio, y el resultado suele ser bastante grave. Casarse uno con una mujer que no le corresponde, de acuerdo con la Ley del Destino implica fracaso, eso es obvio. Por allí hay un dicho vulgar que reza: “El matrimonio no es precisamente el cuerno de la abundancia, pero sí la abundancia de cuernos”. Los hombres que en verdad no saben aguardar un poco, que quieren precipitar el matrimonio a la fuerza, terminan después con su buen par de “cuernos” y eso es triste…

Por allí hay un cuento que dice lo siguiente: “Un hombre se fue por allá, a los profundos infiernos, porque había sido muy malo. Y encontró al Diablo; se acerca al Diablo y le dice: bueno señor, ¿quién es usted? Él le responde: ¡atrevido, grosero, a mí no se me habla así! ¿Usted no ve que yo soy el Diablo? Bueno, dispense usted Señor Diablo; ¿es usted casado? Respuesta: ¡Atrevido! ¿quién te ha dicho que el Diablo se casa? Bueno, (le dijo) es que como estoy viendo los cuernos en su cabeza”…

A eso se expone, en verdad, el hombre que quiere forzar el matrimonio. Hay jovencitos, de catorce, quince o diez y seis años, que ya quieren casarse; tienen una noviecita, no saben trabajar, todavía no saben “ganar los frijoles”, pero quieren casarse. Resultado: fracaso; porque claro, todavía no tienen experiencia en la vida, y tarde o temprano, pues, la mujer se cansa de tanto aguantar hambre y “hasta luego mi amigo”, no queda más remedio.

Hay que ser, pues, mesurados. El matrimonio lo considero yo como algo muy serio, muy grave. En realidad de verdad, hay tres acontecimientos muy grandes en la vida: primero el nacimiento; segundo, el matrimonio, y tercero, la muerte. Son los tres acontecimientos más importantes de la existencia; así, pues, piensen ustedes en lo que significa el matrimonio.

No debemos casarnos con una mujer que no nos pertenezca en espíritu; nuestra afinidad debe ser espiritual en el fondo. ¿Qué haría el varón casándose con una mujer calculadora, interesada, celosa? Pues fracasaría lamentable. ¿O qué haría la mujer, casándose con un varón enamorador, con un varón de mala conducta, con un varón que en su casa siempre fue mal hijo, mal hermano y que en la calle ha demostrado siempre ser mal amigo? El que es mal hijo, el que es mal hermano, el que es mal amigo, no puede en modo alguno ser buen esposo, ¡eso es obvio!

Miradas todas estas cosas desde diversos ángulos, comprenderemos lo delicado que es, precisamente, el matrimonio y el amor. Lo interesante es entenderlo, y actuar de acuerdo con nuestra comprensión creadora.

Hay mujeres que no quieren aprender a hacer los oficios domésticos, pero sí se quieren casar; no saben guisar los alimentos, pero sí quieren casarse; no saben coser un traje, pero quieren casarse, y el día que lo hacen, se encuentra el pobre hombre con que la mujer no sabe realizar el quehacer; pide una criada (¡claro está que sí!), pero si no sabe ella como efectuar el quehacer, ¿cómo puede dirigir a otros? El dueño de una fábrica, tiene que conocer la fábrica para poderla dirigir sabiamente; el Maestro de Escuela tiene que conocer todas las materias que se enseñan en la escuela; así, también, es claro que una mujer debe conocer el quehacer de la casa, si es que en realidad de verdad intenta mandar a la servidumbre; si quiere mandar a la servidumbre y no conoce el quehacer, ¿cómo haría para mandarla?

¿Cómo haría un General, que no sabe de milicia, para mandar las tropas al campo de batalla? ¿Cómo podría trazar una estrategia, si nunca ha estado en el ejército, si solamente es un “General fantasma” y nada más? Uno debe saber hacer su oficio, tanto hombres como mujeres deberían conocer su oficio, y conocerlo bien, eso es claro; más hay mujeres que también quieren que el marido haga todo el quehacer; él tiene que lavar al muchachito, tiene que cambiarlo de ropa, limpiarlo y hasta darle el biberón; eso quieren, eso tienen que hacer; a mí me parece que eso no está correcto.

El hombre tiene sus deberes, sus obligaciones, y la mujer las suyas; el hombre tiene que salir a la calle para luchar, para conseguir los dineros; tiene que salir a trabajar, y la mujer tiene que velar por su hogar, el quehacer, criar sus hijos, etc.

Por estos tiempos, está acaeciendo algo terrible; quiero referirme a la crianza de los niños. Ya muchas madres no quieren darle el pecho a sus hijos, y el resultado es que la raza se está levantando débil, hecho que deben ustedes en lo que significa. La leche materna está relacionada con la Glándula Timo; es obvio que también, por Ley de Relaciones, la leche materna está íntimamente preparada para el niño que viene al nacimiento. Desafortunadamente, ya no quieren las madres darle el pecho a sus hijos; esa leche materna, tan vital para el crecimiento de las criaturas, cuando se le niega al niño produce efectos desastrosos: se levanta débil, enfermo y falto de inteligencia.

En los tiempos antiguos, las madres daban el pecho a sus hijos con toda naturalidad; era normal que en los tiempos antiguos, esos hombres levantaran una espada pesadísima, para sostenerla durante horas enteras en el campo de batalla. Hay espadas romanas que, hoy en día, no levantaría un hombre solo; se necesitan dos, o tres, o cuatro hombres para levantarla, y sin embargo uno solo la esgrimía en los campos de batalla. La raza se ha debilitado por todas esas costumbres, y la peor de todas es esa: negarle la leche materna a un niño. En nombre de la verdad digo que esto me parece terrible, monstruoso; los hombres antiguos eran muy fuertes porque sus madres no les negaban el pecho.

Así que, en realidad de verdad, nuestra raza marcha ahora por un camino involutivo, descendente; se multiplican las enfermedades en gran manera, y eso es espantoso; no se posee, desde la niñez, una verdadera fortaleza; ahora solamente se les da, a las criaturas, agua-leche y eso es todo (y eso, reglamentada cada tres horas, aunque la criatura llore amargamente; no le vale el llanto, tiene que aguantarse tres horas; así se está corrigiendo a la naturaleza).

Caballeros, damas: pensemos en todo esto. Es bueno que tratemos de regenerarnos, es bueno que aprendamos a amar, es bueno que nosotros comprendamos, todos, la necesidad de saber vivir en el hogar.

No hay nada más bello que el matrimonio, no hay nada más bello que el amor; desgraciadamente, somos nosotros los que estamos dañando el encanto del hogar. En Rusia, ya los jóvenes no quieren casarse. ¿Para qué? dicen, y tienen razón. ¿Para qué se les someta a tantos reglamentos, a tanta mecanicidad? ¿Para qué se les quite sus hijos y se los lleve lejos del hogar?

¿Para qué se les someta a distintos experimentos científicos? En esas condiciones tienen razón los jóvenes rusos, en no querer casarse; están desilusionados y con justa razón (el gobierno ruso se encuentra ante un grave problema).

Digo que, en verdad, es necesario saber respetar el hogar, saber criar a los hijos, saberlos educar… Amigos: Es necesario saber aprovechar esa energía creadora del sexo, esa energía que fluye desde el núcleo de cada átomo, desde el núcleo de nuestro sistema solar y desde el núcleo de cada Galaxia del espacio estrellado.

El amor, en sí mismo, siempre fue respetado; nunca, jamás, la humanidad había caído en un estado de degeneración sexual como en estos tiempos. Hay países donde ya el ochenta o noventa y cinco por ciento de los habitantes son homosexuales y lesbianas (no quiero citar tales países, porque en modo alguno debemos herir a ninguna organización, país o persona; pero sí está degenerada la humanidad por estos tiempos). Incuestionablemente, el homosexualismo y el lesbianismo se deben precisamente al abuso sexual. Las gentes regeneradas de la mitad de la Lemuria, en épocas en que la humanidad no había salido del estado paradisíaco, no eyaculaban como ya dije el ens seminis, y cuando se unían para crear, lo hacían en una forma mística y trascendental.

Nosotros, las gentes de esta época, hemos involucionado demasiado; ahora el sexo se ha convertido en juego, en deporte. En París, se nos ha dicho que hay gentes fornicando, copulando en plenos parques (las autoridades de París nada dicen sobre eso). Así que por todas partes abunda la degeneración hoy en día. Nosotros debemos tratar de buscar el camino de la regeneración, debemos amar intensamente a la mujer, debemos ver en ella un poema milagroso de las “Mil y Una Noches”, debemos escanciar el vino de la sabiduría, si es que queremos vivir rectamente.

Hasta aquí mi plática de esta noche. ¡He dicho!

El hombre es la fuerza expansiva de toda creación; la mujer es la fuerza receptiva y formal de cualquier creación.

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